
Las lágrimas son penas o alegrías que se precipitan en forma de lluvias desde las nubes de los fanales (tremenda definición meteorológico-poética-antológica-pendeja, de mi propia autoría) y que son causadas principalmente por disgustos, penas, alegrías o bonanza. Aunque estos tipos son las generales y mayoritarias en la cenia sube y desprecio de nuestras vidas hay muchos tipos de lágrimas más específicas a considerar: por mercancía físicos como el derrota, la humedad, el polvo, la polución producida por emanaciones químicas, y así mismo por sencillos procesos culinarios al pelar una libra de cebollas rebeldes para la ensalada del mediodía, hay lágrimas eléctricas provocadas por las facturas de la luz, e incluso por asuntos de dolor carpinteril cuando por impericia o descuido el martillo golpea uno de nuestros dedos y en estos agudos casos a las lágrimas suelen acompañarlas ciertos improperios tipo Mi…. Co…. Jo… y otros peores y vergonzosos de propagar en un escrito serio como este.
No podemos eliminar las lágrimas salvajes de los cocodrilos vertidas al tomar por la humedad del entorno donde viven y por la presión de sus mandíbulas y que son el tópico de la hipocresía humana: ¨Mira como lloraban lágrimas de cocodrilo los deudos de Antonio en su entierro pero solo pensaban en su herencia para saldar sus deudas¨. Curiosas son las lágrimas negras que expresan sufrimiento extremo tales como las del son cubano que dice ¨lloriqueo sin que sepas que el lloro mío tiene lágrimas negras, lágrimas negras, como mi vida¨ de la autoría del gran compositor Miguel Matamoros, el Boss del reconocido trío.
Y en la sinceridad médica hay lágrimas peligrosas como las negras o melanodacriorrea, palabrita ésta que puede causar graves daños por la intoxicación de la plata o la presencia de un melanoma uveal, en caso de querer conocer más sobre estas recomendamos consultar con un buen oftalmólogo. Otras lágrimas que no podemos dejar de mencionar son las protestantes tan lloronas que resultan de las bombas lacrimógenas lanzadas por la policía para disolver las manifestaciones reivindicativas en calles o universidades ¡Y lo que pican, señores-as, lo que pican! Curiosas son las lágrimas puramente dominicanas, las que tienen más valía y a la vez duelen más, las de los pesos: Doña, este arreglo de la cañería le sale en diez mil lágrimas. Hay lágrimas de alegría al salir premiado el billete con vigésimo millones a veces acompañadas de pre infartos, o por exceso de risas al oír los discursos optimistas de ciertos políticos.
Pero las lágrimas son tan humanas como los sentimientos, los juanetes o los impuestos, comienzan desde el mismo día del origen para pronosticar que no todo va a ser teta, biberón o sabrosa papilla de compota de manzana en el tiempo que nos toque existir, y que son insistentes, persistentes y sobre todo enervantes durante los tres o cuatro primeros meses posteriores al parto.
Rezumar igualmente tiene su parte positiva, eso dicen los médicos y los psicólogos, que es bueno sollozar pues nos libera de pesares, estrés, angustias y otros estados anímicos negativos, luego de una descarga lagrimal viene un desahogo, una cierta tranquilidad que nos estabiliza física y emocional y no pocas veces esas lágrimas vienen acompañadas de consuelos, caricias, besos… y de concesiones de préstamos solicitados.
No se puede dejar de mencionar el popular dicho del ¨mar de lágrimas¨ qué mojan, blusas, camisas y corbatas a la vez que estimulan la producción de pañuelos normales de mocos, de seda blanca que ofrecen los caballeros en las películas de época, o productoras en serie de los modernos y utilitarios Klinnex ¿Y eso tan certero de ¨el que no llora no mama¨? dicho congruo coloquial pero verídico que se utiliza para obtener tantos favores, canonjías, curatos, enchufes y botellas. En fin, si ustedes queridos amigos-as a estas jefatura no han soltado lágrimas ya sea de pena o de risa, los felicito efusivamente por no ser ¡Llorones o lloronas!







