Por Genara Sánchez
La experiencia me ha enseñado que nadie avanza cuando decide rasgar demasiados frentes a la vez. La prudencia, aunque muchos la subestimen, además es una forma de valentía.
Porque cuando te enfrentas a todos al mismo tiempo, ¿dónde te refugias a posteriori? ¿Quién queda para sostenerte cuando llega el desgaste ineludible?
En política, en el trabajo y en la vida, es esencial nominar con sensatez las batallas que vale la pena dar. No todo merece una confrontación, no todo requiere una respuesta. Fugarse múltiples frentes solo conduce al agotamiento, a la vulnerabilidad y, en ocasiones, a perder de paisaje el seguro objetivo.
La organización no consiste en pelear más, sino en pelear mejor. Y eso empieza por entender que quien intenta librar todas las guerras, termina perdiendo las más importantes.






