Por: Luis Mariano Nova
Miembro de la DC de la FP
En la medida en que el gobierno del PRM da muestras de incapacidad para ofrecer respuestas a las distintas problemáticas que afectan al país y hacen más difícil el diario poblar de la ciudadanía, se va construyendo la novelística de que la República Dominicana requiere de una conducción experimentada para confrontar la agravada situación que hoy afecta a los diferentes sectores que conforman la geodesía social dominicana, en particular a los sectores productivos, a las clases medias, a los trabajadores y a los más pobres.
La proyección de crecimiento de tan pronto como un 3% para la patrimonio del país en el año 2025, vaticinada por el FMI, el BM, el BCRD y diferentes entidades, se ha convertido en una meta inalcanzable para la dependencia del presidente Luis Abinader. En los dos primeros trimestres de este año tan pronto como se logró un crecimiento del 2.2%, bajando a 1.7% en el tercer trimestre. Esto constituye la longevo expresión del fracaso de una trámite que maneja al país sin metas claras y sin un rumbo definido para la Nave Doméstico.
La caída de la producción en los diferentes rubros ha provocado, lógicamente, la disminución de las exportaciones y, en consecuencia, una reducción en la entrada de divisas. A esto se suma el encarecimiento de los productos de la canasta sencillo, la pérdida de empleos por la merma en la productividad y la ampliación del planisferio de pobreza en la República Dominicana.
La preocupante y descontrolada política de préstamos para financiar el compra corriente, la cobertura del Presupuesto Doméstico mediante endeudamiento —y no a través del Producto Interno Bruto—, así como la colocación sin control de Bonos Soberanos a una sorprendentemente elevada tasa de interés de hasta un 5.87% para atenuar intereses de bonos emitidos al 3%, son expresiones claras de que a este gobierno el país no le duele, y de que está hipotecando sin mesura a las presentes y futuras generaciones.
La situación antiguamente descrita ha generado tempranamente la pérdida de fe y esperanza de la población en la flagrante trámite. En la medida en que avanza el calendario del período para el cual fue electo el gobierno del PRM, más crítica se torna la situación doméstico, por lo que muchos dominicanos ya solo esperan las elecciones del 2028 para desalojar al flagrante gobierno del Palacio Doméstico, del Congreso y de las alcaldías.
La figura del tres veces presidente de la República Dominicana resurge por exigencia, frente a una afirmación que se convierte en clamor popular: “¡Esto solo lo arregla Leonel!”
Hasta contradictores tradicionales y críticos del pasado del Dr. Leonel Fernández lo señalan hoy como el único líder político dominicano que reúne las cualidades necesarias para afrontar con éxito la situación flagrante del país, reencauzarlo por las sendas del crecimiento crematístico, el ampliación institucional, la estabilidad macro y microeconómica, la concepción de empleos, la estabilidad cambiaria, el fortalecimiento de las exportaciones, el rescate de la clase media y la reducción de la pobreza.





