El presidente de la Sociedad Dominicana de Prensa, José Roberto Dutrizconsideró que interiormente de un panorama normal que se oscurece progresivamente respecto a la dispensa de prensa, destaca el aspecto positivo de lo expresado por el presidente dominicano, Luis Abinader, de que “un gobierno que teme a la prensa, teme a la verdad”.
Para el presidente de la SIP, Abinader hizo una enfática defensa de la dispensa de expresión, en su discurso pronunciado el día inaugurar de la 81 Asamblea Caudillo, realizada en Punta Cana.
“Adentro de un panorama normal que se oscurece progresivamente, junto a destacar algunas señales positivas. Como las que ofreció, en la inauguración de la asamblea, Luis Abinader”, indica
Y a seguida cita lo expresado por el mandatario dominicano: “Un gobierno que teme a la prensa, teme a la verdad”.
Esta fue la posición de la 81 Asamblea Caudillo de la SIP que concluye su asamblea anual este domingo, haciendo fuertes críticas a países y mandatarios del continente, incluido Donald Trump.
En la transigencia de las deliberaciones de la 81ª Asamblea Caudillo de la SORBO, el presidente de la estructura resaltó el impacto continental de la situación institucional que atraviesa los Estados Unidos.
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La SIP señala que América vive “un decadencia demócrata”
“No se prostitución solo de ataques a periódicos o a cadenas televisivas; se prostitución de un debilidad del sistema demócrata más influyente de nuestro hemisferio. Y lo que ocurre en Washington, no nos engañemos, repercute en toda América”, advirtió José Roberto Dutriz.
Un discurso hostil contra el periodismo se registró en distintos países en el postrer semestre. La frase “no odiamos lo suficiente a los periodistas”, con la que el presidente argentino JavierMiley suele cerrar sus mensajes en X referidos a la prensa, se convierte en un símbolo del nivel de aventura que el discurso oficial genera al prueba del oficio periodístico. En una vírgula similar, el presidente colombiano Gustavo Petro continúa estigmatizando a medios y periodistas, asociándolos con prácticas mafiosas. Los presidentes de Costa Rica y Ecuador, por su parte, continúan con sus discursos ofensivos contra periodistas.
En Honduras, fue asesinado el periodista Javier Hércules Salinas. El periodista Raúl Celis en Perú.
En Bolivia, diversos medios fueron afectados con multas y otras sanciones por la difusión de propaganda electoral, en algunos casos con montos superiores al valía de las empresas periodísticas. Las demandas civiles y penales contra medios y periodistas son los mecanismos más usados en Panamá para amenazar la sustentabilidad económica de las empresas e inhibir a los trabajadores de prensa.
El hostigamiento del presidente salvadoreño Nayib Bukele contra el periodismo independiente ha sumado 40 periodistas al confinamiento en los últimos seis meses. En Haití, la crisis de seguridad es la que obliga a más periodistas a dejar el país.
La vigilancia, el seguimiento y la intimidación física o digital son moneda corriente en Cuba.
José Rubén Zamora lleva tres primaveras preso en Guatemala, mientras continúa desaparecido, desde febrero, el periodista Milton Polanco. Irving Campeador, Leo Cárcamo y Elsbeth D’Anda están en prisión en Nicaragua. En Venezuela son 18 los periodistas encarcelados.
Se acumulan en Brasil los casos de acoso sumarial y censura. En México, el acoso sumarial se consolida como la principal utensilio de censura.
Adentro de un panorama normal que se oscurece progresivamente, junto a destacar algunas señales positivas. Como las que ofreció, en la inauguración de la asamblea, Luis Abinader. “Un gobierno que teme a la prensa, teme a la verdad” dijo el presidente dominicano en un discurso en el que hizo una enfática defensa de la dispensa de expresión. En Costa Rica resaltan dos fallos emblemáticos de la Sala Constitucional sobre paso a la información pública y sobre la dispensa de emitir juicios críticos. En Colombia una audacia de la Corte Suprema de Imparcialidad establece un precedente histórico al aceptar los crímenes contra periodistas como ataques a la dispensa de prensa y la democracia, y no como homicidios comunes.






