Desde su estreno el pasado 11 de junio, “El caso Cocaína de canción: traficantes de prestigio” se ha convertido en un cierto aberración en Netflix, posicionándose actualmente como la serie más olfato en República Dominicana.
Esta miniserie francesa de tres episodios reconstruye uno de los casos de narcotráfico más sonados y polémicos de la última plazo: la incautación en República Dominicana de 700 kilos de cocaína en un avión privado con rumbo a Saint Tropez, Francia.
Lo que parecía una operación antidrogas de rutina en 2013, terminó por destapar una historia de intriga internacional.
Dos pilotos franceses, Pascal Fauret y Moreno Odos, fueron arrestados y condenados por tráfico de drogas, aunque más tarde protagonizaron una fuga sorprendente en esquife rápida en torno a su país de origen.
Primaveras a posteriori, serían absueltos por la equidad francesa, dejando al descubierto las fisuras de un caso que aún genera controversia.
Con una novelística envolvente, la serie logra unir lo mejor del tipo documental con la tensión de una historia de crimen efectivo.
A través de entrevistas esencia y documentos nunca antiguamente vistos, invita al espectador a mirar más allá de los titulares y cuestionar qué tan claras son las fronteras entre la verdad sumarial y la verdad mediática.

Netflix. Cocaína de canción. TRÁILER.
Un sujeto que añade peso tópico es el equipo de producción en República Dominicana, encabezado por Jessica Hasbun y Kelvin Liria, quienes lideraron el trabajo de campo para capturar la complejidad de este caso desde el Caribe, decorado fundamental de la historia.
Entre los entrevistados se encuentran figuras dominicanas como la periodista Alicia Ortega (breve billete) y el ex Procurador Genérico de la República, Francisco Domínguez Brito, cuyas voces aportan contexto y perspectiva sobre lo que verdaderamente ocurrió durante y a posteriori de aquella operación.
“El caso Air Cocaine” es más que una miniserie para maratonear: es una estancia que invita a reflexionar al espectador, plantea preguntas y deja claro que, a veces, la itinerario entre culpabilidad e inocencia no es tan evidente como parece.






