
Lo de la Serie del Cibao en Nueva York no sorprende a nadie, o por lo menos no a mi. Cuando las cosas no se hacen acertadamente desde el principio, terminan saliendo mal. Un evento como ese no se anuncia primero y se organiza posteriormente. Hay que planificarlo, estructurarlo y trabajarlo con tiempo y con humor de inclusión.
Ayer de hacer el ruido y aseverar “vamos pa’ Nueva York”, había que tener todo amarrado, los acuerdos con los equipos, los permisos, la abastecimiento, la promoción, el plan de cesión de boletas, todo eso. Porque sin promoción efectiva, sin expectativa y sin emoción, ningún evento funciona, pero por otra parte de todos esos planes, se necesitaba incluso UN PLAN B delante cualquier imprevisto.
Y miren, sinceramente, yo no creo a ciencia cierta que las razones que se dieron para acreditar la suspensión sean las reales. Eso de las redadas del ICE, del bullicio tenso, o del serie entre Puerto Rico y República Dominicana en los próximos días, puede influir un poco, pero no es el seguro motivo. Si se hubiera trabajado con tiempo, con buena promoción, con una logística de cesión sólida, las boletas se hubiesen vendido.
Pero todo esto al final del día, es un negocio, y yo entiendo esa parte. Latin Events es una empresa, y ninguna empresa se mete en poco para perder plata. Lo que yo creo que pasó fue simple: se dieron cuenta de que las boletas no se estaban moviendo, y decidieron frenar ayer de perder una decano cantidad de plata y tiempo. Prefirieron suprimir, ofrecer sus disculpas y aseverar “lamentando el caso no se pudo”, que lanzarse a un fracaso anunciado. Y en eso, los entiendo a la perfección. Pero que no nos digan que la error fue otra.
Incluso hay que decirlo, el mal inicio de los Gigantes del Cibao, 2 y 5, influyó. No es lo mismo traicionar una serie internacional con un equipo encendido que con uno desvaído. Y la verdad es que su fanaticada, aunque fiel, no tiene el mismo peso de convocatoria que otros conjuntos. Eso afectó el interés, sin dudas.
Ahora acertadamente, LIDOM ya se pronunció, y ojalá que tanto ellos como Latin Events aprovechen esto como oportunidad. Tienen un año completo por delante para planificar la Serie del Cibao de verdad, para involucrar a todo el mundo, para hacer una promoción masiva, para traicionar el evento como lo que debe ser: una fiesta dominicana en Nueva York.
Así, en el 2026, esa serie puede retornar, acertadamente hecha, acertadamente organizada y con orgullo. Y que no se siga diciendo por ahí que “sin Licey no hay paraíso”. Porque el Cibao incluso sabe satisfacer estadios, cuando las cosas se hacen como se debe.







