Informante del tiempo
JC Malone
Si es cierto que “todo es según el color del cristal con que se mira”, esta semana puede resultar ser “cualquier cosa” para el presidente Luis Abinader. Ayer martes, inauguraron la segunda límite del Metropolitano de Santo Domingo; tardaron seis primaveras en construir unos siete kilómetros ferroviarios, ojalá todo salga admisiblemente, así ganamos todos.
La semana arrancó el lunes, con el segundo corte genérico en 90 días, ¿buen o mal presagio? Depende “del color del cristal” con que se mire.
El corte del lunes quizá fue buena aviso para Abinader, quien “no pega una” desde SENASA, las extradiciones y el obturación de la DEA en Santo Domingo. ¿Cómo puede el corte ser “buena aviso”? Muy sencillo, solo debemos memorar que “nunca es más oscura la incertidumbre, que cuando va a amanecer”.
Esa, sin duda, sería la lección que daría el adivino de la primera dama Raquel Arbaje, si ella actuara como Nancy Reagan, quien consultaba todo con su adivino. El mismo adivino le habría recomendado disfrutar el contraste de que “llegó la luz” en la “oscuridad de la incertidumbre”para que imploren protección para la seguridad del Metropolitano.
Si a todo lo mencionado, le sumamos algún inconveniente significativo en la inauguración o funcionamiento del Metropolitano, sería mucho con demasiado para Abinader. Si en seis primaveras de trabajo, su gobierno no pudo construir cada año un kilómetro de tramo ferroviario sin errores, merece el Premio Nobel de la ineficiencia.
Tiene credenciales, como la crisis del tanque que abastece de agua al municipio Consuelo de San Pedro de Macorís en noviembre pasado; esa gentío sigue sin agua. Y el día de Navidad, cuando explotó una tubería principal en Sabana Iglesia, Santiago; estas son historias documentadas.
Si el medida tiene problemas, el corte fue una clara premonición, pero el adivino no engañó a la primera dama, él dijo lo que ella quería escuchar. Para eso pagó.
El viernes, el presidente pronunciará su sexta rendición de cuentas frente a la Asamblea Doméstico, ahí terminará la semana de Abinader.
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