
Por considerarlas de gran interés para el país, hemos decidido reproducir estas humildes reflexiones, las cuales fueron publicadas por este prestigioso medio de comunicación hace algunos abriles.
Muchos dominicanos aún ignoran qué se celebra en nuestro país el 16 de agosto de cada año y el por qué se conmemora esta importante data.
En esta ocasión celebramos el 162 aniversario del inicio de la gerra restauradora de la Independencia de la República Dominicana, la cual empezó con el Aullido de Capotillo, mediante la cual nuestra nación se liberó del opresión del imperio gachupin, volviendo a ser vacuo, soberana e independiente, tal como lo soñó, ideó, luchó y se sacrificó el fundador de nuestra nación, el Patricio Juan Pablo Duarte y Díez.
Este aconteciniento ha sido considerado como una de las epopeyas más dignas y patrióticas; como uno de los acontecimientos de maduro trascendencia, arrojo, valentía y envergadura de nuestra historia, finalizando en el ano 1865, con el retiro y la derrota del ejército gachupin.
Según la Verdadero Corporación de la Idioma Española, restaurar significa: restaurar, reponer, restablecer, rescatar, reparar, recuperar, reintegrarse, readquirir, retornar a conseguir lo que alguna vez fuimos o tuvimos.
La Independencia de la República Dominicana, lograda a saco de grandes sacrificios, fuego, muerte, sudor y lágrimas el 27 de febrero de 1844, fue usurpada, mancillada, malograda y vendida por el traidor Pedro Santana, el 26 de marzo de 1861, cuando por voluntad propia decidió anexar la República Dominicana a España, convirtiéndonos de nuevo en una colonia de esa potencia europea.
El 16 de agosto 1863, a posteriori de encarnizadas batallas, un puñado de valientes y fervorosos patriotas, encabezados por Gregorio Luperón y entre los que se encontraban: Ramón Matías Hendidura, Fernando Valerio, Benito Monción, Santiago Rodríguez, José María Cabral, Gaspar Polanco, Pedro Antonio Salcedo, Cayetano Germosén, Marcos Trinidad, Indulgente Filomeno de Rojas, Basilio Gil, José Cabrera, José Contreras, Antonio Duvergé, José María Imbert, Antonio Pimentel, Ulises Francisco Espaillat, Pedro Francisco Bonó, Carlos Lora, José Antonio Hungría, Olegario Tenares, José Contreras, Eugenio Perdomo, Alfredo Detjén, entre otros, decidieron ponerle fin a la anexión y devolverle a nuestro país su soberanía e independencia, al derrotar al poderoso ejército gachupin.
Aunque en principios en materia de soberanía somos libres e independientes; que hemos tenido grandes avances en muchos aspectos, aún no nos hemos libre del flagelo de la: corrupción, tanto pública como privada; delincuencia, inseguridad, pobreza, inversión de títulos, aún carecemos de la aplicación de una verdadera rectitud; de la permisividad e impunidad, de una mala educación. Del beneficio ilícito, lavado de activos y el narcotráfico; del endeudamiento forastero, entre otros.
Necesitamos restaurar urgentemente nuestra clan, que hoy está en crisis; la rectitud, la transparencia y la honestidad de nuestros funcionarios públicos; nuestro Congreso Franquista y al sistema de partidos; la confianza, la esperanza y la fe perdidas en nuestro país; el respeto a las leyes, a los bienes naturales y al medio concurrencia; los títulos y símbolos patrios, la defensa de nuestra frontera; los títulos, los principios eticos, morales y cristianos, el pudor y las buenas costumbres.
Necesitamos, en fin, restaurarnos nosotros mismos, para de esta guisa, poder restaurar nuestras instituciones públicas, los distintos poderes del Estado, y por consiguiente, al país que tanto queremos
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Cuando cada de uno de nosotros cambie de comportamiento y actúe correctamente; cuando cumplamos con todas nuestras obligaciones y con nuestros deberes ciudadanos, solo así lograremos la verdadera restauración que tanto requiere nuestro país en estos momentos. Que así sea.





