El Pregonero, Santo Domingo.- El periodista y diplomático Aníbal de Castro valoró la fresco afirmación del presidente Luis Abinader, quien declaró que la amistad no equivale a complicidad, señalando que el aspaviento es un paso importante en torno a la transparencia y la ética pública, pero advirtió que todavía desliz atacar el problema estructural del clientelismo político en el país.
En su columna de opinión en Diario Autónomo, De Castro resaltó que en la política dominicana suele confundirse la cercanía personal con la impunidad y que el mensaje de Abinader “tiene fuerza”, aunque advirtió que no baste con trazar la término si no se transforman las prácticas que convierten al poder en saco.
Clientelismo, el real cáncer
De Castro subrayó que la corrupción no solo se origina en favores entre amigos, sino que “se alimenta de la maquinaria clientelar que convierte al Estado en un mercado de recompensas”.
“Allí donde la militancia se traduce en cargos, donde la fidelidad partidaria abre más puertas que el mérito, germina el real cáncer”, escribió.
Sostuvo que el clientelismo es la correa de transmisión que sostiene la civilización de la impunidad y la reproduce sin cesar, generando fechorías, lealtades perversas y escándalos que afectan la confianza de la ciudadanía.
Romper con la civilización del reparto
El exembajador destacó que dirigir con castidad “requiere más que declaraciones” y exige cortar el cordón umbilical del clientelismo.
“Amistad no es complicidad. Militancia siquiera es pasaporte al saqueo. La ruptura será actual cuando esa frase se convierta en norma de gobierno y deje de ser simple enunciado de ocasión”, puntualizó.
De Castro concluyó que el oposición para el Gobierno es ocurrir de la palabra a la influencia, reformando las prácticas que premian la militancia por encima del mérito y asegurando que el Estado deje de funcionar como paga paralela de los partidos.





