Sauartur presenta
Históricamente en República Dominicana se nos ha enseñado que ser hombre es cumplir con un paquete de expectativas. Ser proveedor, el principal de la casa, el que protege y el que no se dobla.
Esa idea de masculinidad ha pasado de gestación en gestación como si fuera poco obligado. Pero en los últimos abriles en el país se ha ido hablando más sobre cómo los roles de géneros no son una camisa de fuerza.
Mucha concurrencia ha empezado a cuestionar esos modelos viejos de masculinidad y a entender que existen diferentes maneras de expresarse, de observar y de ser hombre sin tener que seguir un guion rígido.
Aún así, esa masculinidad patriarcal y muchas veces violenta sigue teniendo muchísimo peso, especialmente cuando pensamos en cómo se relaciona el ser hombre con la violencia, el poder y la calle.






