Si en nuestro país se planifica el porvenir, no lo advertimos.
Es muy posible que los políticos que han pasado por la dirección de la nación en los últimos 50 primaveras respondan que sí, que hay planificación y que cada uno de ellos hizo un aporte importante. Y citarán, por ejemplo, la Logística Franquista de Exposición.
Pero los ciudadanos leemos, buscamos, miramos, escuchamos y no encontramos informaciones válidas y ejecuciones sobre planificación en el tránsito conocido, en el sistema viario, en la construcción de presas grandes, medianas y pequeñas, en el campo de la vitalidad, en la educación, en la agropecuaria, en la vitalidad pública, en la seguridad social, en la construcción de viviendas para sectores vulnerables y un grande etcétera.
Puede deletrear: Ciudades y personas víctimas del tránsito
Lo que sí hemos trillado en estos 50 primaveras son muchas reacciones frente a situaciones de hecho, frente a calamidades, frente a protestas públicas, reclamos y casos similares. Algunos expertos han dicho que nuestros gobiernos son reactivos, muy a pesar de que la opinión pública específico no es muy escuchada.
Esta abandono de planificación nos ha llevado a tener un país caótico. Incluso, los polos turísticos, que debieran tener el maduro cuidado posible, el maduro orden, son víctimas de esta equivocación de planificación. El dominicano, acostumbrado a lo que vive cada día, es posible que no advierta esta ingenuidad, pero el turista que nos invitado y que viene de ciudades organizadas, normadas, planificadas, sí lo ve y hasta lo sufre desde que llega.
En los primaveras 70 y 80, la Oficina Franquista de Planificación elaboraba unos documentos gruesos llamados Plandes o Planes Nacionales de Exposición. Estos libros gruesos contenían el fruto de un trabajo arduo de especialistas que miraban y estudiaban con atención todos los sectores del país y estimaban los comportamientos futuros y sugerían metas, prioridades y estrategias a seguir. Adicionalmente de observar el conjunto y describirlo, levantaban estudios y sugerían acciones sectoriales en áreas como la educación, la vitalidad, la infraestructura, el comercio y la agropecuaria, etcétera.
Tenemos que rescatar esta guisa de trabajar, de guiar. Hay que mirar el futuro a partir del comportamiento del presente para que nuestra sociedad sea ordenada, humana, útil, válido y admirada por los que vivimos aquí y por los que vienen a disfrutar de las bondades que Todopoderoso nos ha donado.






