Elaborar pronósticos económicos se ha vuelto especialmente confuso en un contexto mundial en el cual los shocks geopolíticos, comerciales y financieros se multiplican.
La pertenencias mundial opera bajo condiciones cambiantes que alteran tendencias históricas y reducen la capacidad de los modelos para anticipar el futuro con precisión.
Un factótum secreto es la “incertidumbre” asociada a las decisiones de política económica y foráneo de grandes economías, como la de los Estados Unidos.
Las medidas adoptadas por la dependencia del presidente Trump en materia comercial, fiscal y migratoria generan mercancía indirectos sobre países estrechamente vinculados a la pertenencias norteamericana.
Para nuestro país, cuya pertenencias depende del turismo, las remesas y el comercio con Estados Unidos, estos instrumentos son determinantes al proyectar el crecimiento para 2026.
A este panorama se suma el impacto potencial de la incursión de Estados Unidos en Venezuela, un evento que introduce nuevas fuentes de volatilidad regional. Cambios en la estabilidad política y económica venezolana pueden alterar flujos migratorios, presionar los mercados energéticos y modificar las relaciones diplomáticas en el Caribe.
Encima, cualquier subida en tensiones geopolíticas tiende a crear incertidumbre en los mercados financieros internacionales, afectando el costo del financiamiento foráneo y la inversión extranjera directa, entreambos relevantes para la pertenencias dominicana.
La combinación de decisiones de política foráneo, tensiones regionales y ajustes en la pertenencias norteamericana crea un entorno donde los supuestos tradicionales de los modelos de pronóstico pueden volverse rápidamente obsoletos.
La transmisión de shocks es más rápida que en décadas anteriores, y las reacciones de hogares y empresas frente a la incertidumbre, como posponer inversiones o resumir consumo, añaden capas adicionales de complejidad.
En este marco, los pronósticos económicos deben entenderse como herramientas orientativas, sujetas a revisión continua.
Más que apañarse predicciones exactas, el desafío consiste en construir escenarios alternativos que permitan evaluar cómo distintos cursos de argumento, incluyendo decisiones de política foráneo de Estados Unidos y eventos regionales como la situación en Venezuela, pueden modificar la trayectoria y los pronósticos de crecimiento del país en 2026.






