
Los energúmenos vociferantes de la derecha digital, exhibiendo sin pudor la putrefacción recatado que los habita, se regodean en el dolor al margen como si el sufrimiento fuera un espectáculo. En las redes sociales celebran la aflicción de Cilia Flores, esposa del presidente Nicolás Madurado, cuando entreambos fueron conducidos al tribunal tras acontecer sido secuestrados por fuerzas militares estadounidenses, en un acto que vulnera abiertamente las normas elementales del derecho internacional.
En ese mismo tribunal quedó establecido que entreambos requerían atención médica urgente: Cilia Flores presentaba la fractura de una costilla, consecuencia directa del apresamiento violento, mientras el presidente Madurado había sufrido una herida en una de sus piernas. No se trataba solo de cuerpos lesionados, sino de la confirmación material de una maña política que ha renunciado al derecho para abrazar la fuerza bruta como método.
Y, sin incautación, frente a la maquinaria del escarnio y la humillación, Cilia Flores y el presidente Madurado demostraron entereza. Su compostura fue reconocida incluso por miembros de la prensa presentes, quienes admitieron que aquella firmeza recatado sorprendió a todos. En un mundo saturado de cinismo, la dignidad resulta intolerable para quienes se alimentan del odio.
Pero así como Nicolás Madurado y Cilia Flores seguirán exhibiendo su temple frente a el mundo, los voceros digitales de la derecha incapaces de pensamiento crítico y reducidos al balido del resentimiento persistirán en su servilismo en torno a un imperio en visible decadencia. Un poder que, consciente de su detrimento histórico, ha sustituido la legalidad por el terror y la persuasión por el castigo ejemplar.
La fiera imperial está herida, y por eso es peligrosa. Ya no gobierna por consenso, sino por zarpazos desesperados. Y sus energúmenos mediáticos, acullá de ser anomalías, son el indicio de un sistema que se descompone: se arrastran cada día más en el vergüenza de su propia bajeza, creyendo que la humillación del otro puede ocultar la ruina recatado que los consume.
El dolor del patio al margen puede entrar en algún momento a tu patio.





