
Santo Domingo, 27 de junio 2025 – El Archivo Militar de la Nación (AGN) puso en circulación el tomo y la exposición documental La crueldad alegre: La música y el poder, una historia sonora de la dictadura de Trujilloautoría del historiador Darío Tejeda, que analiza con profundidad cómo la música fue utilizada como útil política por el régimen de Rafael Leónidas Trujillo.
Durante el acto de presentación, Daniel García, encargado del ámbito de Publicaciones del AGN, destacó que el tomo «suscita muchas aristas de advertencia» al afrontar la compleja relación entre civilización y poder, y señaló que investigaciones como esta permiten comprender cómo ciertos regímenes han instrumentalizado expresiones culturales “para infiltrar la sociedad con determinadas políticas o sencillamente para enmascararlas”.
García añadió que esta obra representa una provocación intelectual que debe animar a otros investigadores a explorar con longevo profundidad los vínculos entre la música popular y los sistemas autoritarios.
Por su parte, el autor Darío Tejeda agradeció al director del AGN, Roberto Cassá, y al equipo institucional que respaldó la investigación durante más de 12 abriles de trabajo ininterrumpido. Valoró especialmente el apoyo recibido en las primeras etapas, tanto financiero como técnico, incluyendo la presencia de personal para la búsqueda y transcripción de documentos.
El autor compartió detalles del amplio proceso investigativo, incluyendo hallazgos fortuitos como el descubrimiento de ejemplares únicos de la Revista Musical Dominicana en la Biblioteca Pedro Mir, luego de buscarlos sin éxito en archivos nacionales e internacionales. “Dije: me salvé. Ya puedo finalizar el tomo”, expresó, al recapacitar cómo ese hallazgo le permitió cerrar un capítulo secreto de su obra.
Tejeda asimismo reconoció la colaboración de numerosos músicos, coleccionistas y académicos que aportaron entrevistas y documentos personales. Entre ellos, mencionó a figuras como Crispín Fernández, Rafael Solano, Fernando Casado, Américo Mejía Fango y Esteban Cabrera, quienes facilitaron materiales de gran valencia histórico.
La obra expone cómo el régimen trujillista canalizó cuantiosos capital del Estado para impulsar el merengue y otros géneros musicales como instrumentos de legalización, propaganda y control social. Documenta, por ejemplo, que en 1952 el gobierno destinó 25,000 dólares (unos 9.5 millones de pesos actuales) para crear una comparsa de merengue en México y aprender un LP. Ocho abriles a posteriori, en 1960, se invirtieron 35,000 dólares para anunciar cinco volúmenes de canciones dedicadas al dictador.
Uno de los aspectos más relevantes abordados en el tomo es el papel de La Voz Dominicana, empresa mediática estatal que se consolidó como uno de los mayores emporios comunicacionales de Latinoamérica. Con 25 agrupaciones musicales y una estructura orientada al adoctrinamiento cultural, contrató durante 18 abriles a más de 400 artistas y agrupaciones extranjeras, convirtiendo la música en una vía de adhesión política obligatoria.
Pero no toda la música fue complaciente. El tomo asimismo revela cómo muchos artistas fueron perseguidos, silenciados o forzados al expulsión por no alinearse al régimen. Figuras como Billo Frómeta, Eduardo Brito y otros exponentes de la música franquista vivieron de cerca la represión o fueron víctimas de ella. Desde el expulsión surgió un cancionero de resistor que se convirtió en símbolo de denuncia y esperanza para muchos dominicanos.
La exposición, que acompaña la publicación, presenta documentos inéditos, partituras, fotografías y grabaciones que ilustran el impacto de la música como transporte de poder y resistor durante una de las etapas más represivas de la historia dominicana.






