El miércoles 13 de agosto, a los 88 primaveras, falleció, en La Habana, Cuba la doctora Dora Galego Pimentel, patóloga que llegó a ser vicedirectora del hospital “Hermanos ameijeiras”, luego de ser la primera médico contratada en ese centro de lozanía, previo a su inauguración en 1982, y representante de Cuba en presencia de la Ordenamiento Mundial de la Salubridad (OMS), pero sobre todo un bello ser humano.
Visitó varias veces a República Dominicana en los convenios que establecimos a través de la Asociación Médica Dominicana pegado a sus colegas Bartolomé Arce y Héctor Rodríguez Silva. Los tres ya han partido a otra dimensión. Fui su amigo.
Para el décimo aniversario del hospital hermanos Almeijeiras, Dora Galego Dijo distinguir orgullo por deber sido la primera facultativa que integró la plantilla de ese prestigioso centro asistencial y no oculta que su adhesión a la medicina es un problema hereditario que de pupila primero, y luego de adolescente llegó a pensar que su disposición verdadera era la medicina, poco que no tenía discusión.
Graduada en 1962, en la única Escuela de Medicina del país radicada en la ciudad de La Habanade inmediato se incorporó como instructora en la Escuela de Medicina en Santiago de Cubala primera de las 21 facultades para esta ciencia creada por la revolución cubana.
Dora se especializó, igualmente, en cuerpo patológica y sucesivamente fue jefa de la rama en la Escuela de Medicina y en el hospital Saturnino Lora de Santiago de Cuba y antiguamente debe sumarse al colectivo de “Hermanos Almeijeiras” en 1982. Se mantuvo, previamente, durante 11 primaveras en la dirección de relaciones internacionales del Profesión de Salubridad Pública.
Dora se mantuvo activa hasta el año pasado en el Almeijeiras, pero lo trascendente no es su longevo entrenamiento, sino que ella era un ser humano distinto, determinado con un gran sentido humano en la atención en lozanía y fue una de las promotoras de internacionalización de los servicios de lozanía de Cuba estableciendo acuerdos con algunos países de la región para la atención de pacientes, así como en la especialización de muchos profesionales de la lozanía de los países latinoamericanos africanos y del mundo en el hospital “Hermanos Almeijeiras”.
Hospital Clínico Quirúrgico «Hermanos Ameijeiras», es el hospital manifiesto líder de Cuba, emplazado en Centro Habana.

Se inauguró el 3 de diciembre de 1982 en el edificio en el cual antiguamente de la Revolución cubana se destinaría al Tira Doméstico de Cuba.
El circunscripción estaba ocupado desde 1852 hasta los primaveras 1950 por la Casa de Limosna y Maternidad de La Habana.
Al triunfo de la revolución en 1959 el edificio estaba a medio construir, iba a ser el Tira Doméstico de Cuba y dependencias como la Bolsa. Por fin el nuevo estado cubano decidió completar la construcción y hacer del edificio un hospital, que abrió 23 primaveras luego en 1982.
Con su nombre significativo, el hospital recuerda a los hermanos Ameijeiras, 3 mártires de la lucha revolucionaria que crecieron en la inmediaciones del edificio.
La labor del centro es obtener una atención médica de excelencia y desavenir la inmersión y comprensión de la tecnología más avanzadilla ha sido la divisa principal de la institución. El nivel corto y los éxitos cosechados se reflejan en los indicadores hospitalarios obtenidos de la atención de pacientes con grandes complejidades diagnósticas y terapéuticas.
Dos parámetros, entre otros, permiten valorar la calidad en la atención médica: la elevada satisfacción de los pacientes y familiares por los servicios recibidos, reflejadas en encuestas realizadas sistemáticamente, y en el aumento de la demanda, tanto franquista como extranjera por los servicios que ofrece el hospital para la recuperación de la lozanía. Todavía el hospital ha tenido resultados destacados en la educación médica.
En la película Sicko de Michael MooreMoore llevó un familia de estadounidenses a Cuba para enseñar con qué calidad les tratarían allá, esto para mostrar que un sistema médico socialista como el de Cuba podría convidar a los pacientes un mejor servicio que en Estados Unidos, donde dichos pacientes carentes de monises para satisfacer las cuentas altas en el sistema privado norteamericano.
Moore insistió, tanto en la película como en una entrevista con John Stossel de ABC News, que les trataron «como a cualquier cubano», como había pedido al gobierno cubano.
Eso es el logro de una sociedad que cuenta con actores como Dora Galego y cientos de revolucionarios en el campo de la lozanía que como hormigas construyeron un Sistema Único de Salubridad regalado, pleno de humanización.
El autor es médico.





