Por: Luis Mariano Nova | Miembro de la DC FP; Delegado Político (OCLEE) de Miami.
En los últimos casi seis abriles, el Estado dominicano ha sido administrado por un categoría que gobierna nada más para los ricos y para los intereses hegemónicos de la cúpula política que dirige al PRM.
Un país acostumbrado a un ritmo de crecimiento crematístico anual de por lo menos un 5% ha conocido cómo, durante este período de gobierno de Luis Abinader, no ha podido recuperar el dinamismo ni el crecimiento promedio de su hacienda. Para este 2025 el desempeño ronda al punto que un 2%, a pesar de que el FMI había pronosticado un crecimiento de hasta un 4%, meta que el gobierno no logró alcanzar correcto a las impericias y la improvisación con que el categoría gobernador maneja la cosa pública.
El costo de los artículos que componen la Canasta Allegado Básica ha aumentado alarmantemente, colocándose muy por encima de la capacidad de negocio de las clases medias, los pobres y los más pobres.
Los apagones han vuelto a fastidiar la vida diurna y nocturna de la ciudadanía. Se reportan quiebras de pequeños negocios de comercio minorista de comestibles, pues, correcto a lo prolongado de los apagones, no pueden refrigerar adecuadamente alimentos como salami, chuleta, salchichas, carne de pollo, inmundo y res, ensaladas, verduras, entre otros.
Peluquerías, salones de belleza, talleres de herrería, talleres de pintura de vehículos, y muchos otros negocios no pueden intervenir por los molestos apagones de hasta doce horas. Y en los hogares no se puede hacer un poco de hielo, ni entibiar agua, ni encender un paipay y mucho menos un pequeño melodía acondicionado.
La pérdida del valía adquisitivo del peso dominicano —devaluado en un 65% frente al dólar— es otro ejemplo de la incapacidad de las actuales autoridades para perseverar la estabilidad en la política cambiaria. La dilapidación de bienes públicos en botellas y nominillas clientelares hace cada día más entrada e inmanejable la paga del Gobierno.
En verdad, el país ha retrocedido a los primeros seis abriles de la división de 1980, cuando la misma corriente política que gobierna hoy todavía dirigía la nación. Por estas razones, las reivindicaciones y reclamos que hoy se hacen al gobierno de Luis Abinader son prácticamente los mismos que se hacían a esos gobiernos de los abriles ochenta.
La Marcha del Pueblo, organizada por Leonel Fernández y la Fuerza del Pueblo el pasado domingo 30 de noviembre, tuvo que incluir entre sus demandas conquistas que ya habían sido logradas, pero que se han perdido por la mala suministro del PRM, colocándonos en condiciones similares a las que generaron las protestas de abril de 1984.
La Marcha del Pueblo se inscribe interiormente del movimiento reivindicativo de nuestra sociedad. Por esa razón, decenas de miles se integraron activamente, mientras era recibida con entusiasmo y simpatía desde los hogares, por una población que observa con preocupación cómo el gobierno del PRM conduce al país cerca de un brinco al hueco de impredecibles consecuencias.






