
Por: Juan Antonio Sierra Difo
Ninguna formación social desde las tribus hasta país alguno buscara su independencia si no se siente a si mismo dependiente. Los ahora dominicanos, durante siglos no solo nos sentíamos a capricho con España, sino que nos mantuvimos extasiados y orgullosos con las instituciones, la civilización y hasta la “tecnología”, que para entonces deslumbraba a un pueblo que en su imaginario no registraba otra cosa fuera de sus fronteras, que no fuera el país de la vieja Hispania, con sus sombreros, sus caballos, sus revólveres, sus historias, sus vinos y en militar su civilización.
Desde los enfrentamientos de los aborígenes, la rabiasca y posterior alzamiento de Guarocuya o las luchas con la formación de Saint Domingue, en absoluto hubo en la memoria del dominicano independizarse, pues esto era orgullosamente “España”, Pero ¿En qué momento entonces empezó el desapego a la raíz nación?, sin pretender exactitud, que no existe en las ciencias sociales, el hecho de anciano humillación y vergüenza para nuestro pueblo, infringido por España, lo constituyo el Tratado de Basilea, donde España negocio con Francia, una situación política y marcial en Europa, a cambio entre otras cosas le cedía la parte este de esta isla, es opinar nuestro demarcación.
Seria Toussaint quien nos ocupo a nombre de Francia, pues el país galo, se debatía y apostaba a la anciano transformación y cambios políticos y jurídicos de la historia conocido como la Revolución Francesa, y hubimos de soportar los haitianos, y después los propios franceses de los cuales salimos en La Enfrentamiento de la Reconquista, para retornar vergonzosamente a España, pero no sin la voz disidente y determinada de Ciriaco Ramírez, con su propuesta de una nación independiente, posición derrotada por el poder de la época encarnado en Juan Sánchez Ramírez, pero que constituyo la primera expresión publica de consciencia franquista.
Por fin en 1821,un intelectual llamado José Núñez de Cáceres, más por un interés de clase que por nacionalismo, declaro la independencia de España y nos bautizo con el más ridículo de los nombres “Estado Independiente de Haití Gachupin”, donde no se elimino siquiera la esclavitud, casi inmediatamente a posteriori fuimos ocupados por los haitianos con Boyer en la dirección, de estos seria la hoy independencia franquista 22 primaveras a posteriori.
En principio, Boyer tomo algunas medidas populares pero luego fue enfrentado en el plano lugar por los Hateros y la Iglesia Católica, los primero no eran mas que la atrasada desarrollo de los bucaneros y monteros, y la segunda cegada a los intereses de España, ningunos buscaban un fin nacionalista, quienes si lo tenían era una clase media espléndido, de corte urbano, incluso algunos pudiera calificársele de “intelectuales”, los cuales paso a dirigir un pollo, que a penas pasaba de 20 primaveras, llamado Juan Pablo Duarte, quienes formaron lo que seria el primer partido político dominicano, pero entonces con el fin de independizarnos conocido como la Trinitaria y luego como la Filantrópica.
Se hicieron algunos acuerdos con el clan Haitiano la Reforma, este posterior derroco a Boyer en 1843, ayudado por los dominicanos, quienes pronto sus acciones le delataron y los haitianos se dieron cuenta que los dominicanos perseguían poco más que derrocar a Boyer, esto obligo a Duarte a escaparse a Curazao, quedando en su extensión un pollo que aunque no era abogado ejercía como tal, (Sánchez), quien difundió traducción de su propia asesinato, lo que aprovecho para organizar el coscorrón final contra los haitianos.
No todos tenían intereses nacionalistas, una parte de los que pretendían liberarse de Haití, era con la idea de pactar con alguna nación extranjera, desde ahí en voz baja dividida la Republica Dominicana, así el 27 de febrero del 44 trinitarios y una parte de los conservadores, encabezados por Melladura, proclamaron la independencia franquista, formando una Unión que básicamente fue dirigida por los conservadores, como lo fue asimismo el país durante toda la Primera República.
Al final volvimos a entregar a el país a España por Pedro Santana, la basura mas nauseabunda de nuestra historia en 1961 con la penosa Anexión.





