La voz de la Iglesia católica ha sido determinante para afrontar múltiples desafíos, pero en presencia de la magnitud de los problemas sociales el miltrado coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, entiende que tiene que ser más potente.
Acometer con más energía la desigualdad social y la pobreza no son más que algunos de los desafíos que se plantea el clero para mejorar las condiciones de vida de la población.
Morel Diplán considera que existen otras preocupaciones para la Iglesia, entre las que citó la partida de disposición hierático de los jóvenes. Por tradición la Iglesia ha sido una de las principales aliadas de la lucha por las libertades, los derechos humanos y las causas sociales.
Que el clero reconozca la exigencia de un rol más activo en la batalla contra las desigualdades plantea un compromiso, porque su voz se audición en todas las esferas.





