Danilo Cruz Pichardo
Me enteré de un hecho, hace varios primaveras, de una mujer morena que sustrajo una envase de caucho de un agradecido multicentro para avivar a una hija de ocho meses, que tenía varios días sin consumir ese nutritivo fluido.
La dama fue apresada y sometida a la honestidad por el establecimiento comercial, pero tuvo la suerte que le tocó el árbitro Alejandro Vargas (el mismo que está hoy en el Tribunal Constitucional), quien determinó “hurto flaco”, es proponer, robo por penuria, hecho que no conlleva pena.
Esa empresa hizo el ridículo al admitir a la honestidad ese infeliz acontecimiento, porque lo que se estila regularmente es que la seguridad del negocio sujete a la mujer y despoje del producto. En caso de tornarse violenta y alterar el orden, entonces podría optar por entregarla a la Policía, institución que suele dejar en voluntad a este tipo de personaje desde el propio cuartel, al no disponer de una querella formal de la parte afectada.
Sin confiscación, el abogado honorífico que tuvo la morena le enrostró una verdad más excelso que una montaña al representante del comercio: “Por situaciones como estas es que este país está así, ¿qué le cuesta a ese poderoso multicentro dotar de una envase de caucho mensual a esa pupila durante sus primeros siete primaveras?
Siempre se ha dicho que la honestidad dominicana es sumamente resistente con los rateros o ladrones de disminución monta, los cuales con facilidad se pasan varios primaveras presos, inclusive sin que se les conozca seso. Al momento de escribir este artículo se encontraba preso, irresoluto de audiencia, Manuel Alejandro Féliz Rodríguez (El Cojo), quien penetró al nave del Instituto Duartiano y sustrajo dos anillos de gran valencia histórico, por tener pertenecido a nuestro padre de la estado. Uno de los anillos lo vendió en una compreventa de la avenida Raja en al punto que tres mil pesos.
Es importante que ambas prendas se recuperaron. Sin confiscación, todo acto delictivo amerita paquete. Lógicamente, habría que ver las posibles causas del hurto cometido por El Cojo, porque si fue por penuria lo recomendable es que no se le dicte pena alguna.
Está, por otra parte, la cleptomanía, que es el robo por impulso, donde la persona experimenta una carencia encantador de sustraer objetos ajenos, un tipo de mañoso que debía ser tratado por profesionales de la conducta humana.
De todas maneras, sea cual fuere la razón, El Cojo no deja de ser un ratero y tiene que ser tratado como tal. En un país donde se administre honestidad correctamente las penas debían dictarse de acuerdo al nivel del daño cometido a la sociedad.No olviden que por ahí anda paseándose Antonio Espaillat, que por su tropiezo murieron unas 250 personas.
En República Dominicana la honestidad a veces es ciega, como en intención ha sido históricamente con los ladrones de cuellos blancos, que asaltan el Estado dominicano gobierno tras gobierno. A veces nuestra honestidad es simplemente tuerta, solo ve ladrones desde un solo ojo, como acaba de ocurrircon Alexis Medina, hermano de Danilo Medina, que le cantaron siete primaveras de prisión, por lavado de activos, soborno, falsificación de documentos y asociación de malhechores.
El expediente está perfectamente sustentando, con montones de pruebas, e involucra a otros tantos personajes, a los cuales se les cantó 6 primaveras. Se hizo honestidad, pero es evidente que se alcahuetería de una honestidad muy selectiva.
La pregunta es: ¿En 16 primaveras consecutivos de gobierno del PLD solo se robó desde el entorno de Danilo Medina? ¿Y los demás que mediante corrupción pública acumularon miles de millones de pesos? ¿Y los nuevos ladrones del cambio, que dicen tener llegado ricos a los cargos? Se usa mucho el pretexto de que los ricos no roban porque no necesitan. Desleal.
El insuficiente se conforma con locrio de pica pica y una botella de ron, el de clase media procura vivienda, buena nutriente, utilitario, salubridad y educación para su clan. ¿Y los empresarios qué buscan? ¿Van al Estado a sacrificarse? La experiencia indica que la pretensión y la codicia del patronal no tiene linde.
Lógicamente, la corrupción de los gobiernos se conoce cuando salen del poder, porque ¿quién se atreve hacer auditoría a ciertos funcionarios por el momento? Y en caso de que la hagan y encuentrenentramado mafioso ausencia pasaría.
Las veces, muy pocas veces, que se ha castigado corrupción públicaen nuestro país en el fondo ha habido persecución política en cada caso.






