@abrilpenaabreu
La República Dominicana vuelve a enfrentarse a una tragedia que pudo evitarse. La pupila Heidy Almánzar Pérez falleció tras ser atropellada al desmontarse de un autobús del sistema TRAE (Transporte Escolar), un software estatal creado precisamente para proteger a los estudiantes en sus traslados cerca de los centros educativos.
No se trató de una rotura mecánica, ni de una catástrofe irremediable. Fue la consecuencia directa de un problema estructural: la profunda errata de civilización viario existente en el país.
Durante meses se han viralizado videos donde se observa cómo, a pesar de la presencia de asistentes del transporte escolar, señalizaciones y advertencias, conductores continúan rebasando los autobuses escolares mientras niños suben o bajan de las unidades. El comportamiento se ha normalizado hasta convertirse en rutina.
El resultado ahora tiene nombre y patronímico.
Los accidentes ocurren; las imprudencias no son accidentes.
Cuando un conductor decide no detenerse frente a un autobús escolar en proceso de acometida, no está cometiendo una simple errata administrativa: está violando deliberadamente la ley y poniendo en peligro la vida de menores de tiempo.
En la mayoría de países, rebasar un autobús escolar detenido constituye una de las infracciones más graves de tránsito, con multas elevadas, suspensión de osadía e incluso prisión. En República Dominicana, en la ejercicio, la penalidad es casi inexistente.
La homicidio de Heidy reabre un debate irremediable: ¿seguirá siendo tratada esta conducta como una simple infracción o deberá tipificarse como un delito penal?
Porque una cosa es caducar en un azar. Otra muy distinta es caducar porque cualquiera decidió ignorar la ley.
Si el atropello ocurre contra un estudiante en proceso de subida o cuesta de un transporte escolar, el hecho deja de ser una imprudencia popular y pasa a convertirse en un acto agravado. La vulnerabilidad del último es evidente y conocida por el conductor.
La tragedia no solo revela un problema de tránsito; revela un problema social: la normalización del “yo paso primero”.
La familia de una pupila no puede permanecer limitada a una estadística viario más.Y si la constitución presente no es suficiente para protegerlos, entonces deberá cambiar.
Porque cuando una violación consciente de la norma provoca una homicidio, el país debe dejar de llamarlo azar.
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