Son los campeones mundialespróximo con el vecino Uruguay, en consumo de carnepero nunca han comido tan poca como ahora. La relación de los argentinos con su carne vacuna está mutando: pierde centralidad en la mesa específico y encuentra su horizonte en la exportación.
La carne a la parrilla es la veterano tradición culinaria de Argentinapero el país vive un cambio cultural tectónico a medida que se globalizan los gustos, aumentan los precios a cortesía del pollo y el inmundo, y la preocupación por el medioambiente y la salubridad.
En 2024 se registró un reducido histórico de consumo de carne en Argentinade 47 kg por moradorcodo a codo con Uruguay.
En 2025 hubo un leve repunte (50 kilogramos) unido parcialmente a la muerto inflacionaria, pero la tendencia es a una caída: cada argentino consumía casi 100 kg al año a fines de los abriles 1950 y 75 kg cerca de 1995, según el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna en Argentina (IPCVA). Como narración, en México el consumo fue de 16 kg en 2024.
“Comimos dos, tres veces por semana reducido. (…) No todos los días como antaño”, dice a la AFP Alejandro Pérezde 39 abriles, entre el humo y el olor de un festival de asado al meteorismo atrevido.
En el colisión “Locos por el asado“, que reunió a miles de personas recientemente en un hipódromo al meta de Buenos Aires, Graciela Ramos recuerda la tradición argentina de la carne a las brasas en “esas mesas largas, con mucha clan” en torno a.
Pero con los abriles ha tenido que adaptar su dieta. “Por capricho y porque la carne, obviamente, en mucha cantidad para mi época no va”, cuenta la mujer de 73 abriles.
Vacunos por todas partes
El vínculo con la carne es antiguo. El historiador Felipe Pignaautor de “Carne, una pasión argentina“, relata a la AFP que a comienzos del siglo XIX el consumo alcanzaba los 170 kilos por morador por año.
“Todas las clases (sociales) consumían carne (…) al mediodía, en la tenebrosidad. Era copioso, muy ocasiónpasó a formar parte de la dieta cotidiana de ricos y pobres”, cuenta. “Recién con la inmigración se toma la costumbre de agregarle verdura, puré, otras cosas que acompañen”.
Los vacunosque llegaron en el siglo XVI con la conquista española, estaban en todas partes. A finales del siglo XIX había 20 millones de cabezas en el país para menos de dos millones de habitantes, señala Pigna. Ayer se faenaba principalmente por el cuero.
Pero la venida de la salazón y luego del refrigerador a fines del siglo XIX transformó el destino de la carne argentina y la convirtió en una “marca” mundial gracias al pastoreo en la inmensa Pampa, a la inclusión de las razas británicas Angus y Hereford y al acopio a los países beligerantes durante las guerras mundiales.
La carne “es central, es parte de nuestra historia, de nuestra civilización, está en el tango, en el folclore, es un factor constituyente de la ser argentina”, dice Pigna.
¿Pero todavía es así? En 2020una investigación de la Unión Vegana Argentina (UVA) identificaba un 12% de vegetarianos o veganos en el país.
Hace 25 abriles “encontrarse con otro vegetariano era un acontecimiento”, rememora el presidente de la UVA, Manuel Alfredo Martí. Ahora “todos tienen un vegano o un vegetariano en la clan“.
Hoy se encuentran productos veganos en el mercado, abren restaurantes vegetarianos en barrios acomodados y aparecen especializaciones en avituallamiento vegetariana en universidades.
Pigna añade el factótum crematístico para explicar la reducción del consumo: “Nunca estuvo tan cara la carne en toda la historia argentina“, señala.
Asia alimenta la demanda
El sector cárnico toma nota de los cambios, pero no se inquieta: el mercado argentino aún es su válido.
De acuerdo a la secretaría de Agricultura, Rebaño y Pesca, Argentina produjo 3.1 millones de toneladas de carne en 2024de la cual exporta casi un tercio.
A nivel internacional la demanda aumenta, con Asia y particularmente Porcelana a la individuo, que operación a su vez el 70% de la carne argentina exportada, asegura a la AFP George Breitschmittpresidente del instituto IPCVA.
“En Asia estamos hablando de un consumo de 3 a 5 kilos por morador por año”, dice Breitschmitt. “Hay mucho en el mercado mundial para explotar”.
A posteriori de todo, “Argentina sigue teniendo esa formalidad de la mejor carne del mundopero no hay que dormirse porque los competidores están mejorando”.





