SAN FRANCISCO DE MACORÍS.– La ceremonia de inauguración de los XI Juegos Escolares Deportivos Nacionales contó con un dimisión de hacha que unió a leyendas de distintas disciplinas del deporte dominicano, culminando con el encendido del pebetero por parte del premiado ajedrecista jovial, Querubín Lara Santos.
El trayecto final del fuego escolar internamente del estadio desconsiderado fue iniciado por David Díaz, cuya trayectoria en el baloncesto transitó de una cósmico carrera como atleta, a consolidarse como uno de los dirigentes más laureados del país. Su historial incluye tres campeonatos en la Cinta Franquista de Baloncesto (LNB) y la designación como dirigente de la selección franquista de mayores.
Después, Díaz entregó la hacha a José Eugenio “El Toro” Vásquez, inmortal del Pabellón de la Éxito Nordestano. El palmarés del judoca incluye la décimo en dos Juegos Olímpicos y la fabricación de seis medallas en Juegos Centroamericanos y del Caribe.
El dimisión continuó con el inmortal del béisbol, Julián Javier, considerado la máxima figura deportiva de la región y cuyo nombre designa al estadio locorregional. Primer francomacorisano en las Grandes Ligas, Javier tuvo una destacada carrera de 13 temporadas, principalmente con los Cardenales de San Luis, con quienes fue héroe en la Serie Mundial de 1967. En un momento simbólico, pasó la hacha a su hijo, Stanley Javier, quien asimismo forjó una extensa carrera de 17 primaveras en la MLB con equipos como los Atléticos de Oakland, Dodgers de Los Ángeles y Gigantes de San Francisco.
Finalmente, el comunidad de deportistas consagrados entregó el fuego a Querubín Lara Santos, de 13 primaveras. El adolescente ajedrecista, representante del Colegio San Pio X, viene de vencer dos medallas de oro en el Campeonato Panamericano de Ajedrez Escolar en Brasil y fue agradecido como el mejor atleta de los Juegos Nacionales Escolares Barahona 2023. Con precisión, fue él quien ascendió para encender la flama que presidirá las competencias.









