Santo Domingo.– El inicio de un nuevo año suele venir acompañado de metas, propósitos y deseos de crecimiento. Sin incautación, para muchos microempresarios dominicanos, el decano obstáculo no es la descuido de ventas, sino una barrera invisible: el miedo al éxito y a la formalización.
Así lo explicó Eduardo Núñezcontador sabido acreditado y asesor financiero, durante una entrevista radial en La Nota 95.7 FM, donde abordó las creencias limitantes que afectan a los emprendedores desde su entorno íntimo.
“Muchos crecieron viendo que el plata solo llegaba con sacrificio y sufrimiento. El inconsciente termina asociando el progreso financiero con dolor, y eso genera rechazo al crecimiento”, señaló.

Creencias limitantes y negocios informales
Según Núñez, gran parte de los emprendedores opera sin darse cuenta desde el miedo: miedo a los impuestos, a la formalización y a “que el Estado se quede con su plata”.
Esta percepción lleva a decisiones que, allá de proteger el negocio, lo colocan en aventura.
“No formalizarse no evita retribuir impuestos; lo que hace es exponerte a multas, sanciones y deudas acumuladas que llegan cuando menos lo esperas”, explicó.
Núñez advirtió que muchos negocios comienzan recibiendo pagos en efectivo, luego pasan al sotabanco y finalmente al uso de verifón, sin comprender que todas esas transacciones son totalmente rastreables por la Dirección Universal de Impuestos Internos (DGII) .
El verifón y la falsa sensación de tranquilidad
Uno de los errores más comunes es creer que la retención cibernética que hace el sotabanco cubre todas las obligaciones fiscales.
“Cuando se recibe un cuota con verifón, solo se está pagando una parte mínima del ITBIS (Impuesto sobre Transferencias de Ingresos Industrializados y Servicios) . El resto queda irresoluto y se acumula silenciosamente”, indicó.

Este desconocimiento provoca que, abriles posteriormente, el emprendedor reciba una notificación con deudas que pueden ascender a cientos de miles de pesos.
Autoempleados que creen ser empresarios
Núñez fue enfático en señalar que muchos microempresarios no son efectivamente dueños de negocios, sino autoempleados.
“El emprendedor dominicano, en la mayoría de los casos, no se paga a sí mismo. Hace de cajero, jefe, mercader y servicio al cliente sin contabilizar su salario. Si se pagara, descubriría que su negocio está en números rojos”, afirmó.
Para el asesor, un negocio auténtico es aquel que puede funcionar con o sin la presencia constante del dueño, poco inalcanzable sin formalización, estructura y control financiero.
Formalizarse para crecer en 2025
De cara al inicio del año, Núñez recomienda a los emprendedores identificar su sector, conocer las reglas fiscales que les aplican y perder el miedo a la formalización.
“Hay sectores como la belleza, la sanidad o los gimnasios que ningún ITBIS pagano, pero muchos no lo saben por descuido de orientación”, explicó.
Por otra parte, destacó que solo los negocios formalizados pueden entrar a financiamientos reales, programas para PYMES (Pequeñas y Medianas Empresas) y oportunidades de expansión.
“Lo que no se mide, no se mejoría. Y un negocio informal no se puede calibrar”, puntualizó.
Un llamado al nuevo año
En este inicio de año, el mensaje es claro: traicionar más no resuelve los problemas de un negocio lioso. La secreto está en educarse, formalizarse y planificar.
“El que sabe traicionar siempre tendrá trabajo, pero el que sabe mandar su negocio, tendrá crecimiento”, concluyó Núñez.






