La fiscal del Distrito Doméstico advirtió hoy que el descrédito causado por los comentarios y críticas que se hacen en las redes sociales y programas que se transmiten en el país ha provocado que personas serias y honestas no quieran acomodarse puestos en el sector conocido.
Rosalba Ramos anunció, encima, que inició una serie de investigaciones encaminadas a identificar patrones de conducta que puedan configurar esquemas de chantaje sistemático, beneficio indebido de plataformas mediáticas y uso instrumental del periodismo como útil de presión ilegítima.
La fiscal Rosalba Ramos alerta sobre el impacto película de las redes sociales en la función pública
Declaró que va a preservar la permiso de expresión, pero recordó que la misma tiene límites que deben ser tomados en cuenta por el Servicio Divulgado.
Entrevistada en el software Hoy Mismo, que se transmite por el canal 9 de televisión, dijo que esa situación ha motivado a que muchos no quieren acomodarse puestos, incluso, en el Servicio Divulgado.
Ramos, encima, publicó un mensaje en el que anuncia que inició investigaciones a raíz de las denuncias de difamación y supuesto chantaje, poniendo como ejemplo los casos que se siguen contra Arcángel Martínez e Ingrid Jorge, los dos acusados de difamar a la ministra de Interior y Policía, Faride Raful y a otras personalidades.
Investigaciones se centran en patrones de chantaje y difamación en el ámbito mediático
“Hemos iniciado investigaciones rigurosas para identificar patrones de conducta que puedan configurar esquemas de chantaje sistemático, beneficio el uso indebido de plataformas mediáticas y uso instrumental del periodismo como útil de presión ilegítima en las actuaciones de los señores Arcángel Martínez, Claudia Pérez -mejor conocida como “La Tora”-, Luis Alfredo Cabrera -conocido en las plataformas digitales como Kapulet-, José Maracallo, Fernando Peña y demás profesionales relacionados a dichas actividades. No permitiremos que la permiso de expresión -derecho intocable en nuestra democracia- se pervierta hasta convertirse en un mecanismo de manipulación o amenaza”, dijo.
Señala el citado comunicado, que: “en los últimos meses, hemos sido testigos de una peligrosa ascensión de denuncias cruzadas, demandas por difamación y alegaciones de chantaje que involucran a comunicadores, medios y figuras públicas. Esta situación, más que un debate demócrata, ha donado puesto a una incipiente industria del descrédito, donde la verdad se ve desplazada por intereses personales, extorsivos o políticos”.






