Acaba de terminar la Feria Internacional del Compendio Santo Domingo 2025.
Este evento, popularizado como la gran fiesta tópico de la civilización, es asimismo un culto a la constancia de los dominicanos por el gran valencia que representa el ejemplar.
Los documentos que se conocen hasta el momento concuerdan en que la primera feria del ejemplar celebrada por los dominicanos data de 1951. Estamos hablando de 74 primaveras.
Luego, entre vaivenes vinculados al proceso seguido por el país desde los primaveras 50, esta feria fue montada en varias ocasiones hasta 1973 cuando inicia un camino ininterrumpido.
Sin dudas, los dominicanos amamos los libros, reconocemos su valencia como fuente única del memorizar humano, como depósito de la producción intelectual y dispositivo indispensable para la comprensión del mundo que nos rodea.
En estos tiempos, esta feria es el ejemplar y mucho más. Es la exhibición de los textos más importantes que las librerías ofertan cada día a los amantes de la leída y el memorizar y a los potenciales lectores. Y es, gracias al Profesión de Civilización, un círculo adecuado para mostrar nuestra música, nuestro teatro, nuestra artesanía, nuestro cine y para, adicionalmente, ofrecer a los asistentes coloquios y conversatorios con figuras notables de múltiples aspectos de nuestra cultural.
En esta ocasión, en la Feria del Compendio que acaba de concluir, se tuvo la gran idea de dedicársela a uno de los grandes historiadores del país de todos los tiempos, el doctor Frank Moya Pons. Este ha dedicado su talento al cultivo de nuestros orígenes y de lo que hemos llegado a ser como nación. Un contribución que todos tenemos que pagar.
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Pensemos ahora en todo cuanto debemos hacer para conseguir que cada día el ejemplar esté más presente en nuestros hogares, escuelas, universidades y otros centros del memorizar. Que procuremos que los dominicanos amemos el memorizar.
Sugerimos al Profesión de Civilización que no descanse en promover el valencia de los libros como depósitos y fuentes de los conocimientos. Que naciente en cada municipio una biblioteca modesta, pero práctico y dotada de los textos básicos para comprender nuestro entorno, y que estas bibliotecas sean rodeadas de actividades que inciten a la leída.







