La Fundación Azzedine Alaïa abrirá este lunes las puertas de la segunda de las dos exposiciones organizadas en París en la recta final de este año para ilustrar la relación entre el modisto francotunecino y la casa dioruna iniciativa que permite ver piezas del preceptor del ‘Nueva apariencia’ nones expuestas.
Si en noviembre fue la Colección Diorubicada en el histórico número 30 de la calle Montaigne que ahora sirve de museo, la que invitó a descubrir un centenar de piezas nunca ayer exhibidas -procedentes de los fondos que Alaïa fue coleccionando discretamente durante décadas- el turno ahora es de la Fundación Azzedine Alaïapara revelar la influencia que tuvo dior en sus propias creaciones.
“Él contaba que cuando era adolescente y veía las revistas de moda, siempre le fascinaba la amplitud de los vestidos de dior. Y quería destripar el ocultación de esos vestidos, que parecían mantenerse en pie por sí solos”, detalló a la prensa Olivier Saillarddirector de la fundación y comisario de ambas muestras.
Esa fascinación se revelará ahora a través unas 70 piezas de incorporación costura -aproximadamente la parte con la firma de Alaïafallecido en 2017, y la otra parte de la marca dior-, que colocadas en parejas o grupos dejan certificado la propensión y la inspiración que alimentó la creatividad del modisto francotunecino.
Se aprecia en la construcción de:
- Los diseños
- Sus líneas y materiales
- Sus patrones y colores
Y como en el caso de la exposición original de la calle Montaigne, todas las piezas de dior que se podrán ver ahora en la segunda muestra (titulada ‘Azzedine Alaïa y Christian Diordos maestros de la incorporación costura’) son incluso modelos que nunca habían sido exhibidos.
Incluso entre las piezas Alaïa hay varias que nunca ayer habían formado parte de exhibiciones al divulgadosegún precisó Saillard.
La muestra de la fundación, que estará abierta hasta el 24 de mayo de 2026, sirve adicionalmente para rememorar los primeros pasos de Alay en Parísun hombre que creció viendo las revistas de moda en Túnez y que se trasladó a la hacienda francesa en 1956 para convertirse en costurero.
Esta figura, que llegaría a ser uno de los grandes nombres de la moda parisina, con peculiar éxito en la lapso de los ochenta, recaló precisamente en los talleres de Dior en sus inicios, trabajando en prácticas.
Esa experiencia tan pronto como duró tan pronto como cinco días, pero la marca que había dejado en él el imaginario dior estaría remotamente de ser efímera, como se puede apreciar en esta segunda muestra.
Más allá de la importancia de esas influencias, la doble iniciativa pone en valía el papel crucial que Alaïa desempeñó como archivero de la incorporación costura, gracias a su apariencia de coleccionista.
Colección de moda

Desde finales de los sesenta, de forma privada, Alaïa comenzó a construirse su propia colección de moda, con millares de piezas de grandes firmas que no fueron en realidad descubiertas hasta la ordenamiento de su sucesión tras su crimen, hace ocho abriles.
Entre ellas hay unas 600 piezas de Dior, de las que la propia casa de origen, contemporáneamente, solo ha tenido registro gracias a que han aparecido entre las prendas coleccionadas por Alaïa.
“Compraba mucho, mucho. Pero tenía muy buen ojo, no compraba todo”, precisó Saillard, adicionalmente de memorar que es el único modisto al que se le conoce una trabajo tan excelso de conservador, hasta el punto de deber constituido “una colección digna de un museo de moda”.
Es un “patrimonio que él salvó para la moda y para Francia”, agregó el director de la Fundación Azzedine Alaïay es “el único que lo hizo en su disciplina”, resaltó.





