El autor es periodista. Reside en Santo Domingo
El engorroso de emperador que padece el presidente de los EE.UU., Donald Trump, lo lleva a cometer errores como el de creer que puede dar órdenes a presidentes como Putín e intervenir en el sistema de rectitud de cualquier país, induciéndolo a la imprudente solicitud pública de que los tribunales de Israel cancelen de forma “inmediata” el seso contra el primer ministro Menor Netanyahu dibujado de los delitos de: fraude, soborno y exageración de confianza.

En su insólita propuesta, formulada a través de su red Truth Social, el presidente norteamericano califica de “ridícula persecución de brujas” con motivaciones políticas las acusaciones que pesan contra Netanyahu desde el 2020. Como era de esperarse, el dibujado agradeció públicamente a su protector y consideró el seso en su contra como un acto “políticamente motivado.”
Actuaciones como estas, sumadas a lo que está pasando entre Rusia y Ucrania, así como la cruzada entre Irán e Israel provocada, por esta última nación con el apoyo marcial de los EE.UU., dan una clara idea de lo vulnerabilidad del mundo gobernado por individuos que se creen por encima del aceptablemente y el mal con la secuela de funestas consecuencias que podrían provocar a la humanidad, este tipo de perturbados personajes.
Jpm-am
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