
El politologo y analista social Fredery Burgos Sánchez compartió el lunes 26 de enero, (data en que se celebra el nacimiento de Juan Pablo Duarte), una propuesta de cinco puntos neurálgicos para contraponer los problemas estructurales que aquejan a la sociedad dominicana, advirtiendo que cualquier intento de reforma perderá licitud si no va acompañado de un liderazgo que gobierne con el ejemplo.
Burgos Sánchez planteó la aprieto de establecer una «civilización de responsabilidad» donde el incumplimiento de la ley tenga consecuencias reales, protegiendo a los denunciantes de corrupción y garantizando que tanto funcionarios como ciudadanos respondan por sus actos.
Educación y Constitución: La Saco
En su investigación, Burgos coloca la educación como el eje transversal, pero con un enfoque diverso: «No baste con enseñar contenidos; es imprescindible reorganizar la educación desde la saco, priorizando la formación cívica, ética y constitucional». Su objetivo es formar ciudadanos con pensamiento crítico y conscientes de sus derechos.
Fin de la Impunidad
El segundo pilar de su propuesta exige el cumplimiento exacto de la Constitución. El autor sentenció que se debe acorazar el Estado de derecho mediante una aplicación igualitaria de la ley, «sin privilegios políticos, económicos ni partidarios», combatiendo la impunidad con instituciones independientes.
Ciudadanía y Liderazgo
Finalmente, Burgos Sánchez hizo un llamado a la décimo activa de la sociedad como contrapeso al despotismo de poder, y exigió coherencia a las autoridades. «Sin coherencia entre discurso y habilidad, cualquier reforma pierde licitud. La ética pública debe ser un requisito, no un eslogan», concluyó, instando a elevar el compromiso con la identidad país.
El analista aboga por una reforma educativa cívica y un régimen de consecuencias efectivo donde se aplique la ley sin privilegios políticos ni económicos.
Aquí su propuesta integra:
«1. Educación como eje estructural
Reordenar la educación desde la saco, priorizando la formación cívica, ética y constitucional en todos los niveles. No baste con enseñar contenidos; es imprescindible formar ciudadanos conscientes de sus derechos y deberes, con pensamiento crítico y sentido de responsabilidad social.
2. Cumplimiento exacto de la Constitución y las leyes
Proteger el Estado de derecho mediante la aplicación igualitaria de la ley, sin privilegios políticos, económicos ni partidarios. La impunidad debe combatirse con instituciones independientes, sanciones efectivas y transparencia en la dirección pública.
3. Civilización de responsabilidad y consecuencias
Promover una civilización donde el incumplimiento tenga consecuencias reales. Esto implica reanimar los organismos de control, proteger a los denunciantes de corrupción y respaldar que funcionarios y ciudadanos respondan por sus actos.
4. Décimo ciudadana activa
Fomentar la ordenamiento social, la vigilancia ciudadana y el involucramiento comunitario en los asuntos públicos. Una ciudadanía activa y educada es el principal contrapeso frente al despotismo de poder.
5. Ejemplo desde el liderazgo
Las autoridades deben regir con el ejemplo. Sin coherencia entre discurso y habilidad, cualquier reforma pierde licitud. La ética pública debe ser un requisito, no un eslogan.
Elevemos nuestro compromiso cultural y de identidad por nuestra país, esto nos garantizará una mejor sociedad.»






