Con sus palabras dibujaba paisajes.
Con sus tonos, añadía color a la vida.
Y con cada argumento, destilaba dulzura, sensatez y respeto.
Hoy, María Cristina Camilo Rodríguezpionera de la comunicación en República Dominicana, se despide de este mundo, pero deja un comisionado tan vasto y profundo como su voz: inolvidable, inigualable, irrepetible.
Fue la primera locutora de radiodifusión y presentadora de televisión del país, una mujer que rompió barreras y abrió caminos para generaciones de comunicadores. Conquistó micrófonos, cámaras y escenarios. Las tablas del teatro, la radiodifusión y la televisión fueron testigos de su talento, su elegancia y su carisma innato.

En Romance Campesino dio sus primeros pasos en torno a la triunfo. Luego, la radiodifusión se convirtió en su casa, donde compartió su don natural, siempre acompañada de una sonrisa, una palabra oportuna y un consejo que sabía a vida.
Su voz, su estilo y su presencia la hicieron merecedora de cuatro Micrófonos de Oroel primer Gran Micrófono de Oro en 1991 y el premio distinto Gran Voz de Oro en 2023. Fue condecorada con la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Melladuraen el Naturaleza de Fiel, distinción entregada por el presidente Joaquín Balaguer en 1977.

Pero más allá de los reconocimientos, María Cristina fue prónuba del corazón de miles de graduandos de la Escuela Franquista de Giro Profesor Otto Rivera, donde fue pauta, inspiración y referente.
Maíta, como muchos la conocían, fue cercana, amable, elegante y querida. Una mujer que, con chispa y firmeza, dejó huellas en la historia de la comunicación y en el alma del pueblo dominicano.
Hoy, su voz se silencia en la tierra, pero su eco resonará por siempre en el corazón de una nación agradecida.
Un personaje ha partido.
Un alma luminosa que ahora, con su carisma, abrirá puertas en el firmamento.
Gracias por consiguiente, María Cristina. Tu comisionado vivirá para siempre.






