Santo Domingo.-“Consolidar una civilización de prevención y bienestar como política de Estado”. Con esa frase el ministro de Salubridad Pública, Dr. Víctor Atallah, define el rumbo del sistema váter dominicano, en conversación con EL DÍA, en el entorno de la serie Revolución del Bienestar, que analiza el letra alrededor de un maniquí enfocado en anticipar enfermedades y elevar la calidad de vida.
El objetivo inmediato es robustecer la atención primaria y expandir las intervenciones preventivas en todo el país.
La meta estratégica: una población más activa, mejor alimentada y con beocio incidencia de enfermedades crónicas, reduciendo la presión hospitalaria y el impacto crematístico en el sistema.
Para Atallah, el bienestar trasciende la marcha de enfermedad. Implica firmeza físico, mental, emocional y social, estrechamente vinculado al entorno y a las oportunidades de expansión.

Bajo esa visión, las políticas públicas integran determinantes sociales, económicos y ambientales en la administración sanitaria.
Entre las acciones implementadas figuran la Semana del Bienestar, la Itinerario para Municipios y Comunidades Saludables y jornadas de promoción que incentivan hábitos saludables en los territorios. En el plano clínico, la táctica Hearts refuerza la detección y el control temprano de hipertensión y diabetes desde el primer nivel de atención.

La provisiones y el movimiento ocupan un lado central. Las Guías Alimentarias Basadas en Sistemas Alimentarios y el maniquí SalSa (Saludable y Sustancioso) promueven decisiones nutricionales más equilibradas en los hogares.
Paralelamente, el Plan Doméstico Intersectorial de Actividad Física 2023-2030 fomenta entornos escolares, comunitarios y laborales más dinámicos. Las intervenciones priorizan la albor y adolescencia, para avisar el exceso de peso, las mujeres en permanencia fértil y los adultos mayores, especialmente en el control de enfermedades no transmisibles.
El enfoque es intersectorial. El Software de Salubridad Escolar, desarrollado yuxtapuesto al Servicio de Educación, Inabie y el Servicio Doméstico de Salubridad, integra educación preventiva, tamizajes y referencias oportunas.
A esto se suman acciones coordinadas con ayuntamientos y el sector deporte para recuperar espacios públicos y promover pasatiempo activa, así como articulaciones con otras instituciones para integrar salubridad y bienestar en los territorios.
Sustento crematístico
La prevención incluso tiene un sustento crematístico. Estudios internacionales evidencian que las intervenciones costo-efectivas generan retornos significativos. En República Dominicana, la doble carga de malnutrición, desnutrición y sobrepeso, ha representado un impacto considerable en salubridad y productividad.
Los retos son diferenciados: en la infancia, consolidar hábitos saludables; en mujeres en permanencia fértil, sujetar la obesidad; en mayores de 45 abriles, certificar control oportuno de enfermedades crónicas; y en la población laboralmente activa, carear el sedentarismo y el estrés.
Para el ministro, la esencia está en la educación y la comunicación pública. “Cambiar conductas exige información clara y entornos que faciliten elecciones saludables”, afirma.
Así, la Revolución del Bienestar se perfila como un cambio cultural: comprender que la salubridad se construye en el hogar, la escuela y la comunidad, y que avisar es la saco de un expansión sostenible y de una mejor calidad de vida para cada uno de los dominicanos.
Objetivos nacionales
—1— Esperanza
El presidente Abinader ha colocado como objetivos nacionales elevar la esperanza de vida al salir, de 75.1 a entre 77 y 78 abriles para 2028.
—2— Prioridades
Se prioriza blindar la reducción de la mortalidad materna e de niño y la profilaxis de adultos.





