Puerto Rico. En su casa rodeada por las frondosas montañas del centro de Puerto Rico, Enid Medina Guzmán siempre tiene velas a mano por si se va la luz, poco frecuente en esta isla caribeña.
Pero con la instalación de paneles solares, dilación que esa pesadilla acabe pronto.La ciudad de Adjuntas, de 20.000 habitantes, situada en el centro de la isla, ha puesto en marcha un software comunitario para promover la independencia energética.
«Cuando llueve mucho y cuando hace un poco de singladura se va la luz admisiblemente rápido», dice a la AFP esta mujer de 60 abriles que siempre ha vivido en Adjuntas, donde los apagones forman parte del día a día.El devastador huracán María de 2017 que destruyó infraestructuras, entre estas la red eléctrica dejando sin luz a partes de la isla durante cerca de un año, no hizo más que agravar el problema.
La red eléctrica se privatizó en junio de 2021 en un manifiesto esfuerzo por resolver el problema de los perennes apagones. Pero los cortes persisten: el año pasado, Puerto Rico experimentó apagones masivos en abril y incluso en víspera de Año Nuevo.»No es común», dice Medina Guzmán, mientras un equipo instala la cacharros que pronto almacenará la energía solar.
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