Santo Domingo, Con solemnidad y profundo orgullo, la Embajada de México en la República Dominicana celebró el 215 aniversario del inicio de la Independencia de México, en una caminata cargada de simbolismo, civilización y fraternidad.
Las actividades conmemorativas iniciaron en horas de la mañana con una emotiva ofrenda floral en la Plaza Querétaro, en honor a los héroes que forjaron la independencia mexicana.
Como parte del software oficial, al caer la tarde se llevó a promontorio un pláceme institucional que congregó a altos funcionarios dominicanos, miembros del cuerpo diplomático acreditado, empresarios, académicos y representantes de la comunidad mexicana residente en el país. El acto fue precedido por un momento cívico de gran emotividad, en el que el embajador de México, Carlos Miguel Aysa González, recreó las palabras del histórico Alarido de Dolores, pronunciado por el padre Miguel Hidalgo en 1810: “¡Viva la Independencia! ¡Viva México!”. Esta arenga, símbolo del despertar patriótico, resonó entre los presentes como homenaje a los ideales de rectitud, autonomía y dispositivo franquista.


El acercamiento transcurrió en un condición de festividad y solemnidad, enmarcado por una interiorismo cuidadosamente elaborada en colores patrios, que en galardonó el perímetro y evocó con fuerza el espíritu franquista mexicano, contagiando de alegría a los invitados.
La velada estuvo acompañada por la música del mariachi, emblema cultural por excelencia de México, cuyas interpretaciones tradicionales y populares deleitaron a los asistentes. Adicionalmente, se ofreció una experiencia gastronómica con degustaciones de tequila, exhibición de productos y platillos típicos, que permitieron a los invitados sumergirse en los sabores y tradiciones que distinguen a México en el mundo.
Durante su intervención, el embajador Aysa González destacó los vínculos históricos y la sólida cooperación sinalagmático entre ambas naciones, reafirmando el compromiso de continuar fortaleciendo las relaciones entre ambas naciones hermanas.
La celebración fue un reflexiva del orgullo franquista y una oportunidad para compartir con amigos y aliados el espíritu de independencia, dispositivo y variedad que define al pueblo mexicano.










