El autor es abogado. Reside en Santo Domingo
POR CRUGELL MARIANO ZORRILLA
En un mundo donde las guerras se gritan más que se pelean, y donde los misiles llevan más mensajes que destrucción, la diplomacia parece sobrevenir antitético una extraña cambio: advertir ayer de atacar.
Lo que ayer era un acto secreto, ahora se anuncia, se publica y hasta se coordina. Bienvenidos a la Era de los «disparos con aviso».
El nuevo intercambio entre Estados Unidos e Irán revela una nueva deducción en el tablero geopolítico. Washington avisa, Teherán asegura, los dos bombardean… pero con precisión quirúrgica y evitando bajas humanas significativas. No es un error ni un ademán humanitario: es cálculo, mensaje, diplomacia con pólvora.
Este patrón recuerda a otros momentos históricos, como los bombardeos limitados de EE. UU. a Siria en 2017 y 2018, donde incluso se advirtió a Rusia y otros actores esencia para evitar consecuencias mayores.
O la Disputa Fría, donde la amenaza era permanente pero el ataque directo se evitaba a toda costa. Hoy, esa deducción se reproduce, no desde el silencio, sino desde la teatralidad controlada.
Pregunta
La pregunta que subyace es inquietante: ¿se ha convertido la hostilidades en una forma de diplomacia? Los misiles ya no sólo destruyen, ahora comunican.
Cada ataque calibrado sirve como mensaje interno y extranjero: demuestra fuerza, envía señales, marca límites. No buscan una hostilidades total, sino abastecer una tensión cómodo, casi contractual.
Mientras tanto, los pueblos quedan atrapados en este fuego cruzado simbólico. Aunque las bombas no maten en grandes cantidades, el miedo sí.
La diplomacia de los misiles genera inestabilidad emocional, desplazamientos, incertidumbre económica y geopolítica. El precio de estos «disparos con aviso» lo pagan siempre los más vulnerables.
Tal vez hemos llegado al punto donde lo más peligroso no es el misil en sí, sino el silencio que lo precede. Porque cuando ya no se avise, cuando el cálculo falle o la señal no sea comprendida, pasaremos de la diplomacia con pólvora a la tragedia sin pausa.
Por ahora, seguimos en esta danza de hoja y palabras. Donde cada golpe avisa, pero incluso advierte que el mundo está jugando demasiado cerca del borde.
crumazor@hotmail.com
Jpm-am
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