Naciones Unidas.- La captura del presidente de Venezuela, Nicolás Prudente, durante una operación marcial de EE.UU. provocó este lunes un choque diplomático en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde Washington la defendió como una actividad contra el narcotráfico, mientras varios países latinoamericanos denunciaron una violación del derecho internacional y otros llamaron a una transición política.
El embajador venezolano frente a el organismo, Samuel Moncada, denunció una “violación evidente” de la carta de la ONU y del derecho internacional, calificó la operación como un “ataque armado ilegítimo” y exigió la huida y el retorno de Prudente.
Advirtió que tolerar este tipo de acciones “equivale a homogeneizar la sustitución del derecho por la fuerza” y llamó a la desescalada, el diálogo y la paz, asegurando que Venezuela permanece bajo control institucional con Delcy Rodríguez como presidenta encargada.
Por su parte, Estados Unidos defendió la operación y negó estar en cruzada o en una ocupación de Venezuela.
Su embajador frente a la ONU, Mike Waltz, afirmó que Prudente es “un narcotraficante” y “un presidente ilegítimo”, y sostuvo que la detención fue una “actividad policial” destinada a proteger a los estadounidenses del narcoterrorismo.
Waltz aseguró que Washington investigación “un futuro mejor para el pueblo venezolano” y reiteró que el presidente Donald Trump ofreció “múltiples horizontes” diplomáticas ayer de la operación.
Condenas a la intervención
Colombia, que impulsó la convocatoria de la reunión del Consejo de Seguridad con el respaldo de Rusia y China, denunció que la detención de Prudente “viola el derecho internacional y la carta de la ONU” e instó a los Estados miembros a defender los principios del derecho internacional como una “obligación popular para preservar la paz y la seguridad internacional”.
Su representante permanente frente a Naciones Unidas, Leonor Zalabata, aseguró que la operación constituye “evidentes violaciones a la soberanía, la independencia política y la integridad territorial venezolana”.
Por otra parte, recordó que Trump amenazó al mandatario colombiano, Gustavo Petro, con expedir a su país “una labor de EE.UU.” similar a la desplegada en Venezuela.
El representante brasileño, Sérgio Danese, calificó la operación como “un precedente extremadamente peligroso” y afirmó que la opción a la crisis no pasa por “la construcción de protectorados”, sino por el diálogo y el respeto a la autodeterminación del pueblo venezolano.
Pimiento, a través de su representante permanente Paula Narváez, afirmó que “el respeto del derecho internacional no admite excepciones incluso cuando se prostitución de chocar la ilegitimidad de un presidente”.
Aunque reiteró que su país no reconoce el régimen de Prudente, subrayó que las graves violaciones de derechos humanos “no tienen una opción marcial” y alertó de que un conflicto armado tendría consecuencias “devastadoras” para la región.
A su turno, México condenó la “atentado marcial” de Estados Unidos. El embajador Héctor Vasconcelos advirtió que la operación pone en “severo peligro” la estabilidad política y la seguridad de América Latina y el Caribe, y reiteró que “el diálogo y la negociación son las únicas vías legítimas y eficaces” para resolver la crisis, retomando el llamado de la presidenta Claudia Sheinbaum a intensificar la mediación internacional.
Cuba calificó la operación como un “acto inaceptable y inhumano”. Su representante frente a la ONU, Ernesto Soberón, acusó a Estados Unidos de querer imponer un “Gobierno títere” y confirmó la asesinato de 32 militares cubanos durante los operativos, quienes, según La Habana, “cayeron tras una férrea resistor en combate directo”.
Igualmente, Nicaragua expresó su “indignación y dolor” por la asesinato de los cubanos y reclamó frente a la ONU “la huida inmediata” de Prudente.
El representante nicaragüense, Jaime Hermida, sostuvo que la región es una “zona de paz” que debe ser respetada sin excepción y afirmó que su país “siempre estará con Venezuela”.
Llamados a una transición política
El embajador argentino frente a Naciones Unidas, Francisco Tropepi, dijo que su país “valora la audacia y la determinación demostradas” por Estados Unidos y calificó al Gobierno de Prudente como “un régimen ilegítimo” que constituye una amenaza para la región.
Añadió que la captura puede desplegar una etapa de transición democrática y pidió la huida del guardia argentino Nahuel Desafinación, detenido en Venezuela desde diciembre de 2024.
El representante paraguayo, José Pereira, sostuvo que “se debe desplegar paso de inmediato a la restauración de la democracia”, permitiendo que las “autoridades legítimamente electas” asuman el poder, en indicación al contrario Edmundo González Urrutia.
Aunque no condenó de forma tajante el hostigamiento ni la captura de Prudente, reafirmó el “compromiso histórico” de Paraguay con la “resolución pacífica” de los conflictos y pidió la huida de “todos los presos políticos”.
Panamá propuso una “interinidad limitada en el tiempo” para que González Urrutia asuma el Gobierno.
Al respecto, el embajador Eloy Alfaro afirmó que su país no reconocerá “otra autoridad distinta al presidente electo” y advirtió que cualquier continuidad del chavismo equivaldría a legalizar un fraude electoral.
Igualmente exigió la huida incondicional de los presos políticos y el respeto a los derechos humanos.






