Una página de viajes promociona las Termas de Caracallauna de las tantas atracciones turísticas de Roma, con una imagen que muestra a turistas bañándose en sus aguas rodeadas de imponentes columnas blancas. Se trataría de una estampa idílica si no fuera porque la fotografía está generada por inteligencia sintético.
Los contenidos sintéticoslas estafas y falsas informaciones de incidentes en un lado que nunca han ocurrido son un peligro para el sector turístico desde el punto de tino crematístico y igualmente reputacional, explica a EFE Hervé Lambertversado en turismo y seguridad informática.
“En el sector del turismoel impacto de la desinformación es especialmente parada, porque la importación es emocional y urgente y porque el delirio implica muchos datos sensibles“, señala Lambert.
Un estudio de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), que analizó falsedades sobre el turismo que han circulado en países como España, México o Colombia, concluyó que la mayoría de las afirmaciones engañosas sobre este tema tienen que ver con temas económicos.
Destinos inexistentes
En Perú, dos turistas habían planeado hacer senderismo para saludar el Cañón Intocable de Humantayy enclave ficticio en los Andes peruanos que la inteligencia sintético había creado.
Y recorrido específico escuchó los planes de la pareja, quienes le mostraron fotografías y la descripción del lado, así como una recorrido de seguridad y infraestructura necesario que ChatGPT les había pulido.
En la otra punta del planeta, en Malasiaotra pareja condujo 300 kilómetros antiguamente de descubrir que el teleférico que habían conocido en un vídeo en redes sociales no existía.
Para Lambert, las imágenes generadas con Iowa sobre destinos turísticos generan “falsas expectativas” sobre un lado —lo que se traduce en malas reseñas o reclamaciones— o pueden “distorsionar la efectividad de un destino”, con instantáneas artificiales de conflictos, inseguridades o eventos que nunca han ocurrido.
Por ejemplo, en plena temporada ingresocirculó en las redes sociales mexicanas un vídeo hecho con Iowa de olas de más de 30 metros en Cancún y Playa del Carmen.
“Esto afecta a la valor de delirar y puede desviar flujos turísticos en poco tiempo”, argumenta.
Sobrecuello, tiburones y otros bulos para desalentar a los turistas
Asimismo destacables son los engaños que usuarios de redes o incluso medios han difundido para desalentar la presentación de viajeros a puntos de específico interés turístico.
Así, la prensa británica se hizo eco el año pasado de la existencia en benidorm (donde el 42,5 % de las personas que se alojan en hoteles proceden de Reino Unido) de sobrecuello que drogaban a turistas de ese país, pese a que las autoridades locales no tienen constancia de ninguna denuncia de este tipo.
- En mallorca se han registrado casos donde los vecinos colocaban carteles en las calas más concurridas de la isla que advertían en inglés de que la playa estaba cerrada o que había peligro de medusas.
Sin secuestro, acoplado debajo, en catalán, se podía percibir que era un simulación: “Playa abierta: No hay medusas ni turistas”.
Asimismo en un intento de frenar el flujo de turistas en la Costa del Soldonde se registró récord de visitantes el año pasado, un vírico mensaje en redes sociales afirmó falsamente que se habían contabilizado 1.500 ataques de tiburones en esas aguas.
Promociones llamativas, pero falsas
La era de las redes sociales igualmente ha rajado nuevas vías a los estafadores para alcanzar al decano número de víctimas.
- “La desinformación turística hoy no es solo “bulos”; muchas veces es la antesala de una estafa o el multiplicador que hace que el fraude escale rápido”, señala Hervé Lambert.
Este versado recuerda el fraude relámpago de “7 vuelos“, una supuesta agencia de viajes promocionada por varios ‘personas influyentes‘ que fue clausurada luego de que numerosos usuarios denunciasen no tomar los servicios contratados.
Delante esta coyuntura, Lambert apunta a que la opción debe darse por parte de los usuarios y las empresas.
Los primeros, señala, debe “obtener ciertos hábitos” para disminuir el peligro en caer este tipo de engaños (efectuar en fuentes oficialesrevisar la identidad de la empresa, etc.), mientras que el sector turístico debe cambiar en “transparencia y prevención” (como contar con canales oficiales o monitorizar su marca para detectar anuncios falsos que suplanten su identidad).






