
La trofeo de la selección de Venezuela en el Clásico Mundial dejó a los norteamericanos con el moño hecho o más admisiblemente oliendo donde guisan.
El término no es exclusivamente culinario y se usaba generalmente en la plazo de los 70 y 80 del siglo pasado para resaltar un desplante o cuando fallabas en poco que creías seguro.
No es la primera vez que el seleccionado de USA se queda en el camino, o como decimos por aquí, nadaron tanto para sucumbir en la orilla, similar a sus colegas favoritos del 2026, Dominicana y Japón, que por diversas causas no pudieron confortar la copa en el 2026 (los nipones quedaron muy mal parados al ser eliminados en cuartos de final por el campeón Venezuela).
El evento del 2023 no fue diferente al recién finalizado. Tuvieron 3-1 en la ronda preliminar; derrotaron a Venezuela en los cuartos de final, a Cuba en la semifinal para tener un resultado igual al de esta semana (3 carreras por 2), delante un Japón que coronó con el gran Shohei Ohtani cerrando el articulación final.
Los gringos llegaron con todo su poderío, encabezados por el capitán Aaron Judge, quien como siempre defecto la viejo parte de sus turnos a la hora del clutch (en nuestro lar decimos que se aprieta a la hora buena). Durante la eliminatoria tuvieron que esperar el desenlace entre Italia y México para avanzar segundos en su comunidad. Despacharon a Canadá en cuartos de final y a Dominicana, novena que dio todos sus palos en los primeros cinco encuentros, pero se les olvidó batear en la semifinal, más una ayudita que no sobró del árbitro principal.
Los pronósticos predecían el éxito estadounidense en la final, sin confiscación la ataque gringa se fue de recreo y al concluir el articulación quedaron con las pupilas dilatadas, como en un trance, cuando sacaron el extremo out del partido (los rostros de Judge y Bryce Harper parecían un autorretrato de Vincent Van Gogh).
La diferencia entre un clásico y una serie Serie Mundial es que no existe la posibilidad de recuperarte tras una derrota a partir de la primera ronda; este evento no es un 7-4 que le permite a un equipo remontar o unos Juegos Olímpicos que con orgullo te cuelgan la medalla de plata por alcanzar el segundo puesto.





