
Como forma política de Estado, tiene varios utensilios que representan su sustrato, es afirmar; su pulvínulo esencial, pero probablemente, de entre estos utensilios, el más importante sea; el de respetar irrestrictamente la ley, tanto por parte del ciudadano popular, como por la autoridad política, cuya principal representación es precisamente, la de orientar conforme su espíritu y mandato, la movimiento política y administrativa que implica manejar.
Me parece necesario el realizar estas particulares precisiones, para desde ellas, procurar un mejor entendimiento por parte de la población, de una atrevimiento que hizo pública ayer jueves, día 7 del presente mes de agosto, el presidente Luis Abinader, en la que daba cuenta de la entrega de unos 4,000 millones de pesos, a todos los ayuntamientos y distritos municipales del país, para la construcción de aceras y contenes.
No es que esté mal, el que haya decidido dicha entrega, de la cual obviamente están muy urgidos todos los ayuntamientos del país, lo que sí no está adecuadamente es, que el señor presidente haya hecho dicho anuncio, como si se tratara de un acto de bondad o de buena voluntad suya, mientras, en los casi 5 abriles que ya lleva gobernando la nación, al igual que como lo hicieron los gobiernos del PLD( ocho de Leonel y ocho de Danilo) Luís Abinader, esté violando la ley 166-03, aprobada en el año 2004, acordado en el gobierno de su compañero Hipólito Mejía, misma que establece, que en el 2004, del presupuesto militar de la nación, a los cabildos debía entregársele el equivalente al 8% del presupuesto doméstico y desde el 2005 el equivalente al 10%.
Violar o desacatar la ley es un delito en cualquier país y mucho más en uno, en el que en su propia constitución lo define como un estado social y de derechos.
¡SEÑOR PRESIDENTE. EN UNA DEMOCRACIA EFECTIVA Y FUNCIONAL, LA LEY ES DE OBLIGADO CUMPLIMIENTO!





