
En el primer paso, los chimpancés obtuvieron la evidencia auditiva: el mismo traqueteo proveniente del primer contenedor. Luego, recibieron evidencia visual indirecta: un rastrillo de maní que conducía al segundo contenedor. En este punto, los chimpancés eligieron el primer recipiente, presumiblemente porque consideraron que la evidencia auditiva era más musculoso. Pero luego el equipo retiraba una piedra del primer contenedor. El trozo de roca sugirió que no era comida lo que hacía el ruido. “En este punto, un agente racional debería concluir: ‘La evidencia que seguí ahora está derrotada y debo optar por la otra opción'”, dijo Engelmann a Ars. “Y eso es exactamente lo que hicieron los chimpancés”.
El equipo contó con 20 chimpancés que participaron en los cinco experimentos y siguieron la evidencia significativamente por encima del nivel de probabilidad, en aproximadamente el 80 por ciento de los casos. “A nivel individual, aproximadamente 18 de cada 20 chimpancés siguieron este patrón esperado”, afirma Engelmann.
Considera este estudio como uno de los primeros pasos para ilustrarse cómo evolucionó la racionalidad y cuándo aparecieron en la naturaleza las primeras chispas del pensamiento racional. “Estamos investigando mucho para replicar exactamente a esta pregunta”, dice Engelmann.
El equipo cree que la racionalidad no es un interruptor de encendido/mustio; en cambio, diferentes animales tienen diferentes niveles de racionalidad. “Los dos primeros experimentos demuestran una forma rudimentaria de racionalidad”, dice Engelmann. “Pero los experimentos cuatro y cinco son proporcionado difíciles y muestran una forma más destacamento de racionalidad reflexiva que espero que sólo tengan los chimpancés y tal vez los bonobos”.
Sin retención, en su opinión, los humanos todavía estamos al menos un nivel por encima de los chimpancés. “Mucha muchedumbre dice que la racionalidad reflexiva es la etapa final, pero creo que se puede ir aún más allí. Lo que tenemos los humanos es poco que yo llamaría racionalidad social”, afirma Engelmann. “Podemos discutir y comentar sobre el pensamiento de los demás y en ese proceso hacernos aún más racionales”.
A veces, al menos en los humanos, las interacciones sociales asimismo pueden aumentar nuestra irracionalidad. Pero los chimpancés no parecen tener este problema. El equipo de Engelmann está llevando a agarradera actualmente un estudio centrado en si las decisiones que toman los chimpancés están influenciadas por las decisiones de sus compañeros chimpancés. “Los chimpancés sólo siguieron la audacia del otro chimpancé cuando éste tenía mejores pruebas”, dice Engelmann. “En este sentido, los chimpancés parecen ser más racionales que los humanos”.
Ciencia, 2025. DOI: 10.1126/ciencia.aeb7565




