
“El sol abrasamiento con la misma luz con que alumbra. El sol tiene manchas. Los agradecidos ven la luz. Los desagradecidos ven las manchas”. José Martí.
A cinco abriles de la presente dirección ministerial, indemne algunas excepciones, desde el Presidente de la República, Luis Abinader Corona, hasta el funcionario de pequeño categoría, continúan culpando a la pasada dirección ministerial, de su continuo fracaso y de la error de soluciones a los graves problemas de insalubridad, de la error de aulas y de maestros en las escuelas públicas, de agua potable, energía eléctrica; seguridad social y ciudadana, de desempleos, del caos del transporte, del suspensión costo de los productos de primera escazes, de la quebranto del Asiento Agrícola, del trastorno del medio concurrencia, entre otros, de los que por error de capacidad, de dirección o de otra índole, no han podido darles respuestas satisfactorias.
Los funcionarios públicos son electos o designados para que resuelvan o contribuyan a solucionar los problemas más apremiantes que afectan a la ciudadanía en cada uno de los ministerios o dependencias del Estado en las que son designados, tal como rezaba un afamado slogan de campaña hace algunos abriles: “para que continúen haciendo lo que se hizo adecuadamente, para que hagan lo que nunca se ha hecho y para que corrijan lo que está mal”; no para que vayan a quejarse en el “tapia de las lamentaciones” y a murmurar continuamente como hasta ahora lo vienen haciendo, pues todas sus improvisaciones, errores, todo lo que no son capaces de resolver, se lo atribuyen a la empresa inicial.
En todas las administraciones gubernamentales, tanto en este como en otros países, siempre se producen luces y sombras, pero desgraciadamente, los funcionarios de esta empresa, solo se limitan señalar las sombras de la inicial, no las luces, lo que es una mezquindad.
Los funcionarios públicos deben ser gerentes, deben tener iniciativas propias, para crear las soluciones a los problemas encontrados y a los que se les presenten. Para eso son los cambios en la empresa pública.
Son muchas las obras de infraestructuras de explicación y de servicios que esta empresa encontró al inicio de su dirección, que fueron satanizadas y criticadas, pero que el tiempo se ha encargado de colocarlas en su acoplado extensión, de demostrar que las mismas responden a una visión de futuro, a un plan de explicación sostenido, crematístico y social.
Entre esas obras, que en su momento fueron condenadas y satanizadas podemos citar la megaobra, Punta Catalina I y II, que si estas no hubiesen sido una existencia, hoy nuestro país estuviera a oscuras. Por error de dirección y planificación, la misma, estuvo a punto de colapsar en esta dirección, encima, por error de carbón mineral y de mantenimiento. En la contemporaneidad se han trillado obligados a promoverla y distinguir que fue una inversión correcta, que ha llenado su cometido.
La construcción del Medida de Santo Domingo ha sido otra obra tan necesaria, positiva, aclamada y tan necesaria, que esta empresa se ha trillado precisada a construir un tramo hasta Los Alcarrizos, pero ha tenido que indisponer una serie de desaciertos.
La tanda extendida y las construcciones de aulas para la educación escolar, la cual fue todo un éxito en la inicial, en esta dirección se está poniendo en peligro el año escolar, por la gran cantidad de niños que aún no tienen espacios por la gran deficiencia de estas; lo mismo ocurrió con los túneles y elevados en las principales vías del país, entre otras tantas obras públicas que fueron muy criticadas.
En el año 1996 fui designado Autoridad Civil y Provincial de La Vega. Venía del sector privado. Nunca había tenido experiencias en el sector manifiesto. Tenía una gran presión por los reclamos de reparación de los caminos vecinales y de una serie de obras sociales. El Distrito de obras públicas en La Vega, tan pronto como contaba con un solo arcilla, y estaba encima de varios bloques, sin neumáticos.
Me dirigí a la Secretaría de Obras Públicas (hoy tarea), a mandar un recreo de llantas para poder echarlo a peregrinar. Allá me informaron que no había un centavo, que buscara la alternativa por otro flanco. Sentí un gran desaliento y una gran frustración, pues estaba acostumbrado a que las soluciones en el sector privado fluyeran de inmediato. De regreso a La Vega, me dije: “He sido designado para inquirir soluciones a los problemas de La Vega, no para lamentarme ni para quejarme.
Me dirigí a una empresa amiga para que me despacharan un recreo de neumáticos a crédito y me expresaron: “a usted se lo podemos despachar, pero al gobierno no”. La obtuve a mi nombre e inmediatamente comenzamos a soportar soluciones a los problemas de caminos. Para eso fue que me designaron, para resolver los problemas, no para murmurar lo que encontré ni para culpar a la empresa que me precedió. Eso es ser jefe.
El autor es Contador Manifiesto Acreditado
Máster en Relaciones Internacionales
Ex diputado al Congreso Franquista
Ex Miembro de la Cámara de Cuentas 2010-2016
Ex Autoridad de La Vega






