EL AUTOR es ingeniero y periodista. Reside en Santo Domingo.
El corte franquista ocurrido recientemente ha colocado bajo indagación la fragilidad de nuestro sistema eléctrico y lo más preocupante es que se intente explicarlo, una vez más, como el resultado de un “error humano puntual”.
Dicho así, suena convincente, incluso ineludible, pero cuando se analiza la bloque técnica y procedimental de un sistema eléctrico nuevo, esa explicación resulta insuficiente, reduccionista y técnicamente incongruente.
En el mundo de la ingeniería eléctrica, un error humano rara vez es la causa raíz de un corte masivo.
Un sistema correctamente mantenido, auditado y protegido cuenta con dispositivos automáticos capaces de contener y aislar cualquier batalla incorrecta antiguamente de que se convierta en un colapso normal.
Si un solo visaje puede producir la caída de la red franquista, entonces el problema no es la persona, es el sistema que debía prevenirlo.
Toda infraestructura crítica debe trabajar bajo registros escritos, trazables y verificables como bitácoras de operación, historiales de fallas, pruebas de protecciones, auditorías técnicas, informes de mantenimiento y registros del Sistema de Supervisión, Control y Adquisición de Datos
Estas herramientas sirven para organizar la operación diaria y son la seguro de que las decisiones técnicas se toman con pulvínulo en evidencia, no en improvisación ni en intuición.
Por eso, cuando se pecado a un supuesto “error humano” sin presentar la documentación que respalde el relato, surge un cuestionamiento auténtico
sobre los registros que demuestran que el sistema estaba en condición óptima, que las protecciones funcionaban y que los procedimientos se cumplieron tal como exigen los estándares.
Si las bitácoras muestran mantenimientos diferidos, alarmas recurrentes, protecciones descalibradas o auditorías no realizadas, entonces no estamos frente a un error humano, sino frente a una equivocación institucional.
Y si no se muestra documentación, el problema es aún más oneroso correcto a que se convierte en una equivocación de transparencia.
Inmediatamente ocurrió el evento, el gobierno debió ordenar
una investigación técnica independiente, con billete del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA), universidades y especialistas en protecciones eléctricas.
La ciudadanía merece poco más que una explicación apresurada y debe entender si el sistema eléctrico dominicano está documentado, mantenido y protegido conforme a las normas.
El corte del pasado día 11 del presente mes no debe resultar registrado como un incidente circunstancial, sino como una advertencia.
Porque allí donde desidia documentación, sobra negligencia y donde se responsabiliza a una persona sin evidencia, se oculta una equivocación estructural.
Es momento de mirar más allá del supuesto error humano y de tomar en consideración que
el serio desafío es proteger el sistema para que ningún error, humano o técnico, vuelva a dejar al país a oscuras.
JPM
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