Punta Cana. Percibir y expresar correspondencia no solo prosperidad el estado de humor, igualmente puede producir cambios en el cerebro. Investigaciones en el campo de la Neuroscience señalan que la actos del agradecimiento influye en la forma en que funciona nuestra mente.
Uno de los hallazgos más destacados es que la correspondencia puede disminuir la actividad de la Angina, una zona del cerebro relacionada con el miedo, el estrés y las reacciones de alerta. Cuando esta región se activa demasiado, puede aumentar la ansiedad o la sensación de amenaza.
Estudios realizados por investigadores de la University of California, Berkeley y otras instituciones analizaron el comportamiento del cerebro cuando una persona siente agradecimiento. Para ello utilizaron técnicas de imágenes cerebrales que permiten observar qué áreas se activan.
Los resultados mostraron que, al ensayar correspondencia, se activan partes del cerebro vinculadas con la empatía, las relaciones sociales y la sensación de retribución. Al mismo tiempo, disminuye la actividad en áreas relacionadas con el miedo.
Los expertos explican que esto es posible gracias a la Neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para adaptarse y crear nuevas conexiones con el tiempo.
Por eso, practicar la correspondencia de modo frecuente —por ejemplo, buscar cosas positivas o pagar a otras personas— puede proteger circuitos cerebrales asociados con emociones positivas y bienestar.
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