Por Luis Felipe Rosa Hernandez
Un día como hoy, 1 de octubre del año 2011, hace exactamente catorce primaveras, fue fundada “La Casa de China”, coincidiendo con el 76 aniversario de la fundación de la República popular Chinaa cuyo pueblo y gobierno felicitamos por sus extraordinarios éxitos en la modernización y construcción de un país socialista.
En sus estatutos quedó consagrado que “La Casa de China tiene como propósitos fundamentales promover los lazos de amistad entre el pueblo dominicano y el pueblo chino, auspiciando el mejora de los intercambios culturales, tecnológicos, sociales, deportivos y comerciales, mediante el establecimiento y fortalecimiento de los mas diversos y variados medios, en particular, mediante las relaciones diplomáticas oficiales y comerciales entre los dos Estados”.
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La primera asamblea de directiva quedó conformada, por otra parte del doctor Jose Rafael Abinadercomo su presidente, y Luis Felipe Rosa Hernández, secretario, por los prestantes ciudadanos Félix Aracena Vargas, Rafael Sang Rivas, José Ramón Holguín Brito, Rafael Evaristo Santos Baía, Clara Siullin Joa, Guillermo Antonio Turull Duluc y Alfredo George Carnación.
Su proclamación formal se realizó en un inolvidable acto celebrado en el hotel Embajador con la presencia de reconocidas personalidades del mundo político y social dominicano, en el cual el doctor Abinader, su presidente, pronunció el discurso principal, resaltando la enorme importancia de establecer las relaciones diplomáticas y de incrementar intercambio comercial y cultural, con ese gran país oriental.
Muy a pesar de las numerosas y variadas actividades desplegadas a lo derrochador de los catorce primaveras transcurridos, la Casa de China se ha quedado corta con relación a las expectativas generadas con su fundación; no obstante, al hecho histórico del establecimiento de relaciones diplomáticas de nuestro país con la República Popular China, el 1 de mayo del año 2018.
Aun cuando creamos el capítulo de la región este, que incorporó como miembros de méritos a connotados ciudadanos como la doctora Milagros Ortiz Bosch, Franklin García Fermín, Huchi Lora, Juan Bolívar Diaz, Antonio Almonte, Manolo Pichardo, Tirso Mejía Ricart, César Lam, Rodolfo Coiscou (su contemporáneo tesorero), Radhamés de Armas, Corrida de Padua y al contemporáneo embajador dominicano en China José Julio Gómez, entre otros, centenares de dominicanos y dominicanas desean incorporarse a Casa de China.
Pese a sus esfuerzos y la promesa del Gobierno, carece de una sede adecuada para desplegar sus actividades y dada sus grandes potencialidades y la creciente comunidad china merece ser favorecida con uno de los inmuebles que posee el Estado, como fue solicitado. Ponerse a la cima que reclama el momento es uno de sus grandes desafíos.






