El Gobierno cubano reconoció ayer que el sector turístico atraviesa una “situación compleja” y que no va a cumplir sus pronósticos de ingresos y visitantes internacionales por unos 25 puntos porcentuales en cada caso.
El ministro de Peculio y Planificación, Joaquín Alonsoaquellos comprobación de la situación del antiguo motor de la pertenencias franquista al intervenir en presencia de la plenaria de la Asamblea Franquista del Poder Popular (ANPP).
Según el referencia, los ingresos van a alcanzar los 917.4 millones de dólares, un 75.8 % de lo previsto, y la emblema de visitantes rondará los 1.9 millones de personas, un 73.1 % del estimado estatal para el conjunto del control.
De confirmarse esta emblema de viajeros, sería el peor registro anual del sector turístico cubano desde 2003sin contar los tres ejercicios más afectados por la COVID-19. En comparación, la isla atrajo unos 4.6 y 4.7 millones de visitantes en 2017 y 2018, respectivamente.
La Oficina Estatal de Estadística e Información (BIEN) informó recientemente que entre enero y octubre del año en curso, el país recibió un total de 1.477.892 visitantes internacionales, un 19,9% menos que en el mismo período de 2024.
La afición del sector turístico cubano, motor financiero de la isla durante primaveras, tiene como principales factores la arduo crisis económica y energética que sufre el país -y que repercute en los servicios y la experiencia-, el retazo de rutas aéreas y las sanciones estadounidenses.
El turismo es fundamental para los planes de recuperación económica del Gobierno cubano, por su aporte al producto interno bruto (PIB) y por la entrada de divisas que representa, que asiduamente figura entre las más importantes, yuxtapuesto con los servicios profesionales y las remesas.
La situación contrasta con la de destinos similares de la región del Caribe, como Punta Cana (República Dominicana) y Cancún (México), que están registrando máximos históricos de visitantes tras la pandemia.







