El autor es profesor universitario de Dialecto y Letras. Reside en Santiago de los Caballeros
PRELIMINAR
Joaquín Antonio Balaguer Ricardo. Nació en el municipio de Navarrete, provincia Santiago, el 1 de septiembre de 1906, y falleció en la ciudad de Santo Domingo el día 14 de julio del 2002, casi a los noventa y seis abriles de existencia.
A raíz de su asesinato, fue tal el suspensión nivel de la alabanza y las lisonjas o ditirambos que se emitieron para honrar su memoria , que por momentos se pensó que lo único que faltaba era que algún propusiera su santificación o canonización, Y, ¡oh sorpresa!, así sucedió siete abriles luego (2009), cuando en audiencia distinto, el presidente de la entonces válido corriente política denominada Balaguerismo Histórico le solicitó al papa Benedicto X1V la beatificación del destacado escritor y líder del Partido Reformista.
El impacto película que tan absurda propuesta causó en el seno de la sociedad dominicana fue de tal magnitud, que esa vez a mí se me ocurrió, en irónico estilo, escribir y transmitir en el diario santiaguero La Información (6/2/2009) el artículo que debajo de estas notas se trascribe. En este apelé a la forma irónica de expresión, porque siempre he considerado que los comportamientos y procedimientos risibles, burdos, ligeros o carentes de peso, deben asimismo tratarse de la misma forma: risible, burlona, informal y poco seria. He aquí el contenido del susodicho artículo:

LA CANONIZACIÓN DE JOAQUÍN BALAGUER
«Yo, con sinceridad debo confesarlo, no lo sabía.
No sabía que en un pequeño país del mundo, “colocado en el mismo trayecto del sol”, residía un colectividad “en gran medida pensante” de “eminencia” insospechada e “inconmensurable” sapiencia llamado Alberto Gautreaux.
No sabía que en esta tierra “recrecida”, de merengues, bachatas y ron, nació, creció y reside el doctor Alberto Gautreaux, posiblemente la más “lúcida” de las inteligencias con que cuenta actualmente la región del Caribe.
No sabía ni quia pensé que en esta tropical y desventurada franja isleña, “donde ruedan montañas por los valles”, podrían existir personas, como el doctor Alberto Gautreaux, caracterizadas por la “eminencia” de sus ideas y la “grandeza” de sus pensamientos.
No sabía que contábamos en República Dominicana con el “más desarrollado” de los cerebros conocidos hasta la vencimiento, tanto, que el de Albert Einstein, estamos seguros, le quedaría chiquito.
No sabía, en fin, que en vencimiento 9/2/2009 había sido publicada en la prensa franquista la futuro nota noticiosa:
“Santo Domingo.- El presidente de la Corriente Unitaria del Balaquerismo Histórico solicitó al Papa Benedicto XVI la beatificación del muerto líder del Partido Reformista Social Cristiano, doctor Joaquín Balaguer. El doctor Alberto Gautreaux hizo el pedido durante una audiencia que tuvo con su virtud Benedicto XVI, el pasado miércoles, cuando le entregó personalmente y por escrito dicha solicitud, por entender que el ex presidente Balaguer fue un evangelizador dominicano…”
No sabía o quia sospeché que de la boca de un dominicano mentalmente cuerdo pudiera emanar algún día parecido sandez, matizada en todas sus partes por el más risible y esquizofrénico de los acentos. Ya en una oportunidad, Rafael Corporán de los Santos, pintoresco como siempre, había propuesto lo mismo, el mismo desatinado, el mismo desatino, la misma bazofia: que se canonizara al doctor Joaquín Balaguer con el nombre de “San Joaquín de Navarrete”
Lamento, sinceramente, no conocer al señor Alberto Gautreaux. Lamento no tener conocido nunca a esta” paraíso” del pensamiento social dominicano. Lamento que la NASA, así como las mundialmente famosas universidades de Hervard, Columbia y La Sorbona estén desaprovechando las “luminosas” ideas de este inteligencia antillano. Un dominicano que por sus luces y estar provisto de un cerebro con tan “entrada” proporción de neuronas merece que en su honor se construya un faro igual o parecido al que se erigió para honrar la memoria de Cristóbal Colón.

No sé si el Papa Benedicto XVI aprobará la solicitud de canonización de Joaquín Antonio Balaguer Ricardo. De ser así, no sé cuál sería el nombre del nuevo santo: probablemente San Joaquín, tal vez San Balaguer, probablemente San Elito o quizás, para complacer así al añejo Corpo, sea llamado San Joaquín de Navarrete.
Lo que sí sé es que como a toda parroquia la identifican con el nombre de un santo, en el caso hipotético de que en República Dominicana una de esas capillas lleve uno de los nombres antiguamente mencionados, estoy seguro de que a ella acudirían los familiares de Orlando Martínez y Fatuo González (Narcisazo) a ofrecer sus misas por el alma de los miles de dominicanos vilmente asesinados durante los tétricos doce abriles que encabezó el santo cuyo nombre identificaría la iglesia en la que esas misas serían oficiadas»
dcaba5@hotmail.com
Jpm-am
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