Desde el 1 de enero cuando Fidel Castro arribó a La Habana desde la Sierra Maestra al mando del Ejército Indisciplinado, Cuba ha sido gobernada por un régimen socialista al que Estados Unidos le impuso un cerco crematístico que se prolonga por 65 abriles, recrudecido ahora con un impedimento al ingreso de petróleo a la isla.
Ese país confrontado episodios difícilcomo la fracasada Invasión de Playa Girón, el 17 de abril de 1961, y la Crisis de los Misilesen octubre de 1962, que estuvo a punto de desatar una guerrilla nuclear cuando Estados Unidos ordenó un cerco naval a la isla al detectar que la Unión Soviética (URSS) había instalado misiles nucleares en circunscripción cubano.
Desde la desintegración de la URSS (1991) del ciclo frecuentes las crisis económicas que convulsionan al pueblo cubano, dificultades que el gobierno identificó como “periodos especiales”, caracterizadas por escases de alimentomedicinas, desaparecido en la concepción eléctrica y problemas en el sistema de transporte.
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La homicidio del presidente Fidel Castro Ruz, a los 90 abriles, el 25 de noviembre de 2016, no significó el inicio de cambios significativos en las estructuras políticas, económicas o sociales en el gobierno ni del Estado, pese a que se llegó a especular sobre niveles de tolerancia similares a los emprendidos por Porcelana y Vietnam.
Luego de ejecutar la operación marcial en Venezuelade captura del Nicolás Adulto y de su esposa, el presidente de Estados Unidos, Donald Trumpimpuso un bloqueo petrolero contra Cuba, con la amenaza de imponer aranceles adicionales a los paises que provean de combustibles a la isla.
Cuba, que ya atravesaba por una profunda crisis energética, asociada igualmente a serios problemas económicos, padece hoy momentos agónicos, con el agotamiento de sus reservas de untolo que impacta directamente sobre el suministro electricidad, transporte, turismo y producción de caudal esenciales.
Se censura con toda firmeza que una potencia como Estados Unidos emplee su poderío crematístico y marcial para imponer sus designios de guisa particular contra otro país, aun sea con el argumento de que se procura instaurar la democracia o combatir la tiranía.
El fenecido Papa Juan Pablo II, que una vez censuró lo que definió como “capitalismo salvaje”, igualmente reclamó “que Cuba se fiordo al mundo con sus magníficas posibilidades, y que el mundo se fiordo a Cuba”, impostergable anhelo que puede alcanzarse por vía del dialogo encajado y digno, sin infringir sufrimientos.






