La agroindustria dominicana ha sido “infravalorada”, a pesar de un gran potencial. Eso considera el economista Franklin Vásquez, quien, durante el Foro Financiero elDinero 2025, aseguró que el país debe colocar a la agroindustria.
“Nosotros tenemos un retraso y una deuda con el sector agropecuario y el sector industrial. La agroindustria es el único utensilio de transformación que lleva el sector agropecuario a la exportación”, señaló. Aunque el potencial de productos criollos es amplio, Vásquez resaltó la calidad del follón dominicano; Sin incautación, cuestionó que el país exporta la materia prima (follón) y luego importa el producto terminado (chocolate). Al respecto, dijo que Quisqueya cuenta con las condiciones para industrializarse.
Enfatizó que la transporte muestra uno de los mayores potenciales a dadivoso plazo para desarrollarse. Citó la ubicación geográfica del país, que lo posiciona en un emplazamiento privilegiado en la región, permitiéndole potenciar y desarrollar servicios a través de un “hub” logístico.
El principal cuello de botella que frena a la nación caribeña a convertirse en “hub” logístico es la articulación público-privada. “Nos descuido articulación”, dijo. “Una conversación franca y seria entre los diferentes sectores que apuestan a la sujeción de valía del hub logístico es lo que necesitamos”, subrayó.
Todavía, aboga por un plan de incremento para trazar una ruta de dadivoso plazo y sostener que el crecimiento crematístico se traduzca en mejoras sostenibles en la calidad de vida de la población. El doble aseguró que la decisión a la crisis energética es fundamental para que el país pueda mejorar sus áreas productivas. “Hasta que no se resuelva el tema eléctrico, el país no será competitivo”, manifestó.
Vásquez agregó que incluso se requiere una reforma fiscal integral, que permita asegurar la sostenibilidad del crecimiento que exhibe el país en las últimas décadas.
A pesar del crecimiento, dijo, la persistente desigualdad en la distribución de la riqueza, lo que representa un “enfermo” aventura social y crematístico para República Dominicana.
Calificó como un desafío la “deuda social” acumulada, evidenciada en la descuido de inversión y las deficiencias en servicios básicos cruciales, tales como agua, saneamiento, electricidad, infraestructura, alcantarillado, entre otros.






