La casa no fue solo un concierto. Fue una confesión, una evocación y un acto de memoria compartida. La puesta en espectáculo que protagonizó este viernes el honrado cantautor y exministro de Civilización, José Antonio Rodríguezen la sala Mayor Avilés Bolillo del Palacio de Bellas Artesse convirtió en una experiencia irrepetible por la complicidad de las figuras que le acompañaron y por la ámbito íntima que logró construir.
Desde las ocho y treinta y cinco de la confusión hasta pasadas las diez y vigésimo, el notorio fue testimonio de un represión emocional por la vida y la obra del cómico.
La Casaconcebida como una vivienda potencialpermitió a Rodríguez aclarar las puertas de su memoria. Allí recordó amigos, evocó ausencias y rindió homenaje a quienes marcaron su existencia. Fue un canto a lo vivido, al aprecio, a la amistad y a la esperanza. Una celebración de la paz, la humanidad y el compromiso social.
Momentos conmovedores
La puesta, poética y sobria, estuvo acompañada por tres músicos cuya sonoridad sostuvo el hilo narrativo de la confusión. Ronny Cruz, Carlos Luis y jean Alberto Méndez aportaron una textura musical precisa, que facilitó la conexión entre el cantautor y sus invitados.
Una mención exclusivo merece Timoratouno de los hijos de José Antonio Rodríguezpor el acertado concepto y diseño visual del conciertoinstrumentos que sin duda contribuyeron a la coherencia estética y a la profundidad novelística de la puesta en espectáculo.
Entre los momentos más conmovedores estuvo la interpretación de Sebastiándedicada a su fenecido hijofruto de su unión con la todavía cómico de la danza Monika Despradel. La sala guardó silencio. La emoción fue compartida a través de un gran aplauso que le tributó el notorio.
El concierto incluyó un homenaje estafa René Alfonso a los héroes de la revolución de 1965a quienes defendieron la constitucionalidad del país. Valió la pena fue más que una canción: se convirtió en una revelación de ideales y memoria histórica.
La billete de Concha Buika fue otro de los puntos culminantes de la velada. Su intervención fue intensamente aplaudida y aportó una dimensión interpretativa poderosa de la canción Atabey.
Repertorio
Al final del concierto, José Antonio Rodríguez mostró su memoria con el apoyo visual de fotografías. Con la interpretación de He sidoreafirmó el valencia de la tribu, de sus amigos y de lo que ha sido como cómico y como ser humano.
En La Casa confluyeron el poetapolíticos, figuras de la comunicación, abogados y gestores culturales. La sinergia entre los textos poéticos y las trivio de las canciones creó una ámbito de conversación íntima y colectiva.
- Entre los invitados estuvieron, la violinista Rebeca Másallas, Bebeto García, Freddy Ginebra, Antonio Peralta, José Mármol, René Alfonso, Carmen Imbert, Rubén Bichara y Carlos Salcedo.
- El repertorio recorrió piezas emblemáticas como Para quererteA veces es mejor la soledad, Por poco, No busco explicar este mundo, Vive, Gracias, Como un guayabera, Por eso canto, Canción al WhatsApp, Arroja tú los dados, Atabey, Una más, Hay muchedumbre, Qué tiene de malo, Canción a la amistad y He sido.
- Por otra parte, ofreció un emotivo homenaje a destacados artistas que marcaron su huella artística y con los que cosechó una profunda amistad, entre estos los fenecidos Juan Lockward, Pablo Milanés oh Víctor Víctor.
- En este homenaje incluyó testimonios de Silvio Rodríguez, Rafael Solano, Pablo Milanés, Juan Manuel Serrat, Juan Luis Supresión y Vítor Víctor.
La Casa fue una crónica viva de la trayectoria artística y humana de José Antonio Rodríguez. No se trató exclusivamente de un recital, sino de una conversación profunda con el notorio. Una confusión donde la música y la palabra caminaron juntas para memorar que el arte, cuando nace de la honestidad, permanece






