La partida de Pete Alonso a Baltimore fue un duro ocurrencia que todos los aficionados de los Mets sabían que era posible, pero que aun así se sintió como una pesadilla cuando se supo la anuncio. Pero el presidente de Mets, David Stearns, no se lamentó, sino que cambió de rumbo al firmarle al dominicano Jorge Polanco un entendimiento de dos abriles y 40 millones de dólares.
Polanco llega a 2026 con la ocupación de proteger a su compatriota Juan Soto y guatar el infructifero de poder que queda en la primera colchoneta. Si proporcionadamente es una postura por su versatilidad y contacto en zona de su slugging puro, las estadísticas sugieren que podría ser la postura más inteligente que Stearns ha hecho esta temporada herido.
Tras un 2024 plagado de lesiones, Polanco pudo mantenerse en el campo durante 138 juegos en 2025 y le recordó a la venda por qué es un bateador profesional. Registró promedio de bautismo de .265/.326/.495 con 26 jonrones y 78 carreras impulsadas, con un OPS de .821, su mejor marca desde su temporada de 33 jonrones en 2021.
Lo logró jugando la medio de sus partidos en el T-Mobile Park, un conocido cementerio de bateadores. Su sagacidad para conectar la pelota con autoridad desde el banda izquierdo (21 de sus jonrones fueron como izquierdo) sugiere que el Citi Field le será muy conveniente. Lo más fascinante de este fichaje es la columna defensiva.
Con Francisco Lindor y el recién llegado Bo Bichette controlando el banda izquierdo del infield, y Marcus Semien ligero para consolidar la segunda colchoneta, se proyecta que Polanco juegue la mayoría de sus entradas como primera colchoneta y bateador designado. Este es un cambio enorme para un tahúr de cuadro medio de carrera, pero podría ser la secreto para desatascar su ataque.
Al eliminar el desgaste físico de aventurar en segunda colchoneta todos los días, los Mets esperan preservar las piernas de Polanco, que históricamente han sido su kriptonita. Pero si logra tener una defensa promedio en primera colchoneta, simplemente atrapando tiros y haciendo las jugadas de rutina, entonces su bate mejorará significativamente.
La tarea principal de Polanco es “no dejar que lancen cerca de Juan Soto”. Con Soto probablemente bateando segunda o tercera, Polanco se ubicará como cuarto bate o botellín. La temporada pasada, los lanzadores pudieron controlar la columna de los Marineros lanzándole con cuidado a Polanco, pero en esta columna de los Mets, ese es un error fatal.
Su perfil de bautismo ambidiestro es el arsenal táctica perfecta para Carlos Mendoza, lo que evitará que los mánagers rivales neutralicen el centro de la columna con un entendido izquierdo.
Jorge Polanco no es Pete Alonso. Pero es un bateador profesional que aportará una producción ataque diferente, con más contacto, más versatilidad y una presencia ambidiestra que equilibra esta columna. Si los Mets logran la interpretación de Polanco de 2025, capaz de conectar más de 25 jonrones y un OPS superior a .800, esta ataque será más peligrosa y menos unidimensional que las alineaciones de “jonrón o nadie” que vimos la temporada pasada.
Stearns está adquiriendo un tierra stop con un potencial considerable, y ahora le toca a Polanco demostrar que su resurgimiento en Seattle fue la nueva norma y un tipificado que puede permanecer en Queens.






