Al echar la panorámica detrás, la sino estadounidense Jodie Foster, ganadora de dos Óscaradmite que siempre ha tendido al drama. Incluso en su vida diaria, al punto que elegía ver comedias. Pero a sus 64 abriles eso ha cambiado y ahora regresa a los cines dando prueba de ello en Vida privada (Vida privada).
“A medida que me he hecho anciano, he entendido efectivamente el división del humor en mi vida. Y me he descubierto a mí misma teniendo un costado más prontocreo, a medida que estaba más cómoda conmigo misma“, afirma en una entrevista con EFE sobre esta comedia francesa.
En Vida privadaque brilló en el pasado Festival de Cine de Cannes fuera de competición y llega este viernes a los cines españoles, Foster encarna a Lilian Steiner, una psiquiatra que vive en París con una vida perfectamente ordenada hasta que una de sus pacientes (Virginie Efira) se suicida.
Entre el sentimiento de culpabilidad y la sospecha de que podría ser un crimen, recurre a su exmarido (Daniel Auteil) para tratar de examinar qué pasó.
“Lo que más me interesa son las relaciones familiares. Incluso si hago una película sobre robots o marcianos, siempre me van a interesar más las dinámicas familiares“, destaca la protagonista de títulos como El silencio de los corderos (El silencio de los corderos).
Foster (Los Ángeles, 1962), que se educó en una escuela francesa, se lanzó aquí sin red a interpretar un papel enteramente en el idioma de Molière, enamorada de un guion que tiene toques detectivescos, de comedia y de drama accesible, y que aborda igualmente temas de sanidad mental.
“Para mí, el crecimiento psicológico es por lo que hago películas, para tratar de entenderme a mí misma mejor y a mi comunidad, para ser mejor persona en vez de una peor persona”.
“Y mucho de eso implica enfrentarte a tus demonios“, razona Foster, que como directora trató el tema de la sanidad mental en el castor (El castor, 2011).
“Una de las cosas que efectivamente aprendí haciendo una película en enfermedades psicológicas -agrega sobre aquella experiencia– es cómo de importante es entender que no estás solo“.
En consumado francés
- En cuanto a interpretar en francésfue un “enorme desafío“, admite Foster, pero hacía tiempo que quería regresar al cine francéstras títulos como Yo, galantería azur (Éric Le Hung, 1977) o coproducciones francocanadienses como La Familia de los demás -La linaje de los demás (Claude Chabrol, 1984).
“Había días en los que me maldecía mí misma -rememora-, porque es duro. Es duro ya, cuando te haces anciano, aprenderte los diálogos, pero hacerlo en otro idiomaen el que no puedes efectivamente improvisar tus pensamientos, es un enorme desafío. Pero definitivamente es poco que he querido hacer durante mucho tiempo”.
Su francés, sin bloqueo, no fue en total un problema para Zlotowski, que si poco tenía que echarle en cara durante el rodaje era, si tal vez, que era demasiado consumado.
De hecho, tuvo que incluir adrede algunos errores en la postsincronización del sonido para “americanizar” a la protagonista, ya que el personaje es de origen estadounidense.
“Yo tenía ganas desde hacía mucho tiempo de invitar a Jodie Foster a mi cine y no de ir a hacer una película a los Estados Unidos”, señala la realizadora de películas como Les enfants des autres (Los hijos de otros, 2022).
De Foster, Zlotowski destaca su feminidad alejada de la coquetería superficial y, sobre todo, su inteligencia. Porque alguno que la mira, dice, tendrá claramente la sensación de verla pensar a una velocidad vertiginosa, en un combate entre la emoción y la razón.
Era poco importante para materializar a una mujer segura de sí misma que, de pronto, se tiene que cuestionar en su trabajo y que, encima, siquiera ha sido una gran superiora, ni una buena exesposa.
Esos medios despertaron especialmente el interés de Zlotowskicoautora igualmente del banderín, ya que cada vez vemos más en pantalla a más “mujeres fuertes“, gracias al feminismopero siguen haciendo equivocación igualmente esta clase de realidades.
En el fondo, es la historia de una mujer “que duda de sí misma”, indica, y que lo hace “profundamente“.
“Duda de su capacidad de trabajar admisiblemente, de querer admisiblemente, de entender lo que vive…”, detalla la realizadora, que a la vez buscó retratar esta lucha interna prescindiendo de la “pesadez” de la compromiso y solemnidad.






