El presidente Donald Trump aumentó la reto para defenestrar al caudillo de la Reserva Federal al acaecer de los insultos personales a acciones judiciales. Pero con todo y las presiones Jerome Powell está decidido a no complacer a Trump ni renunciando del cargo ni bajando la tasa de interés.
Mientras fiscales iniciaban una investigación penal el presidente de la Fed recibía el respaldo de gobernadores de bancos centrales de varios países.
Los gobernadores afirmaron en un comunicado que la independencia de los bancos centrales es un pilar fundamental de la estabilidad de precios, financiera y económica en interés de los ciudadanos.
Sin secuestro, Trump no lo entiende así. Adicionalmente de llamarlo cretino, Trump, quien en el caso se erige como autócrata, aseguró que Powell se irá pronto.
Los colegas de Powell, quien ocupa el cargo desde 2018, propuesto por el propio Trump durante su primer mandato, consideran que ha actuado con integridad, “centrado en su mandato y con un compromiso inquebrantable con el interés notorio”.
Con la persecución penal promovida por el mandatario, tal parece, por lo trillado, que la permanencia de Powell en el puesto está sujeta a la atrevimiento de los tribunales.






